• HOY

    13°
    MIN
    17°
    MAX
     

    lluvia ligera

  • Viernes 24

    11°
    MIN
    19°
    MAX
     

    cielo claro

  • Sábado 25


    MIN
    20°
    MAX
     

    cielo claro

  • Domingo 26

    15°
    MIN
    24°
    MAX
     

    nubes

  • Lunes 27

    18°
    MIN
    23°
    MAX
     

    lluvia de gran intensidad

  • Martes 28

    18°
    MIN
    19°
    MAX
     

    lluvia moderada

  • DOLAR 

    compra
    G. 6.120

    venta
    G. 6.300

  • EURO 

    compra
    G. 6.720

    venta
    G. 7.220

  • PESO 

    compra
    G. 110

    venta
    G. 160

  • PESO URUGUAYO 

    compra
    G. 100

    venta
    G. 240

  • REAL 

    compra
    G. 1.300

    venta
    G. 1.570

  • YEN 

    compra
    G. 30

    venta
    G. 55

29 de Agosto de 2005 00:00

| MEMORIA DE LOS CAMPEONES DE CUCUTA

Rubén Olavarrieta, el sexto hombre

Comenzó a jugar a los trece años, en Nacional, único club al que defendió oficialmente en el básquetbol paraguayo, aunque fue llamado a formar en varios equipos, como refuerzo, para torneos internacionales, aquí y en el exterior. Rubén Darío Olavarrieta Onieva desgranó sus recuerdos en una charla con ABC Color.

La entrevista se produjo la noche siguiente a la segunda victoria de Libertad, frente a San José, por las finales del torneo metropolitano de 2005. "No me voy más al básquetbol. No me gusta como se juega ahora", confesó, y fue preferible no entrar en polémica y respetar sus recuerdos.
-¿Cómo fueron tus comienzos?

-Unos cuantos mitã’i del barrio fuimos a practicar en Nacional, en el año de 1944, cuando tenía 13 años.

-¿Recordás a tu primer entrenador?

-Claro que sí: fue el profesor Dagoberto Viveros...

-¿Puchito? ¿El que fue también educador en el Liceo San Carlos?

-El mismo. Hacía de todo ese señor maravilloso, que era fanático de Nacional y enamorado del básquetbol. Es el papá de los hermanos Viveros, músicos y artistas, como Carlos, el de Caribe 4.

-Caramba, qué privilegio...

-Después estuvo dirigiéndonos otro gran maestro de la juventud, el profesor Tomás Bartrina, un señor extraordinario, que nos orientó son sabiduría...

-El Prof. Bartrina fue el fundador de la Asociación Atlética, madre del básquetbol en el país y profesor de matemáticas...

-Sí, es cierto. Después fue mi profesor de matemáticas y de geometría en el colegio...

-Baby, ¿cuándo llegaste a la primera división?

-Jugamos en todas las categorías y debuté en el año de 1949 nada menos que frente a la selección paraguaya que se preparaba para el campeonato sudamericano de 1949, que se realizó en Asunción, cuando se inauguró el estadio Comuneros. Antonio Sienra era nuestro DT.


LA SELECCION DE CUCUTA

Selección paraguaya de 1953, tercer puesto en el Sudamericano de Montevideo. De pie: Camacho, Duarte, Martino, Cálcena, Zapattini, Asereto, Olavarrieta y Amarilla, que sería luego el DT, en Cúcuta. En cuclillas: Bacigalupo, Vera, Gorostiaga, Bogado, Isusi -campeón de tiros libres- y Mongelós.

CUCUTA 1955: La delegación completa, el 15 de agosto, para festejar la fiesta de Asunción. De pie: Isusi, Dr. Manuel Fresco, Abel González, Aveiro Stark, Bacigalupo, Jorge Benítez Samaniego, Amarilla, Gorostiaga, Camacho, Velázquez, Ré, Yegros y Luis Alfonso Giagni. Sentados: Alberto Pedro, Oscar Bogarín, Zapattini, una funcionaria de la Embajada, Ernesto Romero, Olavarrieta y Bogado.

Rubén "Baby" Olavarrieta era el sexto hombre de la selección paraguaya. Es decir, el primer cambio, casi siempre. Desde su puesto de "distribuidor" tenía una gran visión de juego y era certero en los lanzamientos.

-Fuimos llamados muchos jugadores, pero al final quedamos doce -recuerda-; yo creo que los mejores de ese tiempo. Amarilla, que fue mi compañero en el Sudamericano de Montevideo, en 1953, cuando salimos terceros, se convirtió en nuestro entrenador.

-¿Cómo era el equipo?

-Nos basábamos en una buena marcación y en mucho juego de conjunto. Era un equipo muy parejo y eran varios los que podían desequilibrar un partido. Por supuesto que Isusi, que tenía una puntería fantástica, era nuestro mejor tirador. Pero también los demás teníamos un excelente nivel.

-Y ya en Colombia, ¿cómo fue?

-Fue una cosa de locos. Los colombianos nos recibieron maravillosamente y siempre estuvieron a nuestro lado, alentándonos, salvo el día en que jugamos contra ellos, pero nos premiaron con una ovación tremenda, cuando les ganamos el encuentro 45-44 en el último segundo del partido.

-Paraguay tuvo triunfos valiosísimos...

-Haber ganado el primer encuentro ante Venezuela, con cierta comodidad, nos dio enorme confianza. Y cuando enfrentamos a Brasil, en el segundo encuentro, y volvimos a ganar, comenzamos a pensar seriamente en que podríamos ser campeones.

-Pero no terminó todo allí...

-No, por suerte. Después le ganamos a Perú, con algunos apremios, pero ante Argentina creo que hicimos un partido inteligente, marcando bien y no dejando libertad a nuestros rivales, especialmente a Furlong.


LA DEFINICION DEL TORNEO

Con cuatro triunfos al hilo -lo mismo que Uruguay-, Paraguay se ganó el favoritismo y el cariño de los colombianos, como ya lo reconoció Olavarrieta.
-Pero hubo partidos que...

-...a punto estuvimos de perder? Cierto. Recuerdo muy bien el encuentro contra Chile, que se definió en un alargue, luego de una suspensión a causa de la lluvia. Ganamos con dos tiros libres de Bogado, ya al final del periodo complementario.

Así también fue el partido contra Colombia. Recién pudimos alcanzar la victoria con el último suspiro, gracias a un gran contragolpe de Gorostiaga.

-¿Y después?

-Y después llegó Uruguay.

-¿Y qué pasó?

-Ellos eran los campeones y ya habían ganado 7 torneos anteriores. Tenían al mejor jugador del continente, Oscar Moglia, una figura sensacional. Y nosotros, un poco cansados y muy nerviosos, dejamos escapar el partido. Llegaron a sacarnos 20 puntos de ventaja.

-Eso es mucho...

-Sí, muchísimo. Pero en el descanso tuvimos una reunión entre todos y juramos levantar el partido. Estuvimos a punto de empatar, pero perdimos dos contragolpes fundamentales y se volvieron a escapar. Perdimos, pero por poco.


EXTRAÑA DEFINICION

La derrota frente a Uruguay dejó a Paraguay prácticamente fuera de toda posibilidad de alcanzar el campeonato, a pesar de que de haber triunfado aquel 29 de agosto, hubiéramos sido campeones absolutos, pues Argentina le había sacado el invicto a Uruguay y, al ganarnos, nos igualaron. Tenían mejor gol average y estaban a un paso del campeonato.

Pero los organizadores, a sabiendas del gran esfuerzo de los equipos para viajar tan lejos para jugar el torneo, plantearon al congreso que se juegue un partido extra, si había empate, y así lo decidieron los congresistas.

Pero la tarde anterior a la disputa de la fecha final, en una nueva reunión, el congreso del torneo decidió que si Paraguay y Uruguay igualaban en puntos, serían proclamados ambos campeones. Un título compartido que se dio por única vez en la historia.

Y así fue. Paraguay venció fácilmente a Ecuador y Uruguay a Colombia, por lo que ambos equipos obtuvieron el título.

LOS PROFETAS DEL FRACASO

Como más de una vez ocurrió en la historia, la selección de Cúcuta también tenía sus detractores a nivel de la prensa nacional. Como La Tribuna era, por esos tiempos, el que lideraba la opinión pública, sus periodistas deportivos sentían como la obligación de meter la cuchara en todo. Uno de ellos, el muy conocido Argol, quien mantuvo no pocas controversias, principalmente con dirigentes y entrenadores, aunque escribía de fútbol, se sintió obligado, un día, allá por los primeros días de agosto de 1955, a opinar sobre la selección de Cúcuta. Dijo, para hacerla bien cortita -por aquello de si bueno y breve, dos veces bueno-: ‘‘Estos no deberían viajar. Son una vergüenza. No le van a ganar a nadie’’, palabras más, palabras menos. Nuestro colega, que de fútbol sabía mucho, pero de básquet casi nada, se basó en una exhibición de despedida animada frente a los jugadores de Olimpia que quedaban, más algunos talentosos chiquilines que asomaban al firmamento basquetero.
Contaba Carlitos Montaner, protagonista de aquel encuentro, que el partido se jugó en la cancha de Olimpia, ‘‘y le ganamos a la selección 50-21’’, aclarando que el equipo viajaba al día siguiente y que no se esforzaron mucho. ‘‘Jugaron todos: Isusi, Gorostiaga, Zapattini, Yegros, Bogado, Olavarrieta, ‘Bandera’ Velázquez, Bacigalupo, en fin... todos nuestros ídolos. Y jugar ante ellos fue una verdadera alegría’’.
Obviamente, los ‘‘mitã’ikuéra’’ se rompieron todo en la cancha y sacaron un resultado amplio. Vale la pena recordar a aquellos que enfrentaron a la selección aquel día: el ya mencionado Carlos Montaner, Edgar ‘‘Polo’’ Cordero, Gustavo ‘‘Chino’’ Bendlin, el ‘‘Flaco’’ Duarte, López de Filipis, Coscia y Arnaldo Costas, entre otros. Todos estos fueron, unos años después, los excelentes reemplazantes de los campeones de Cúcuta. Y que le hayan ganado a la selección no debería sorprendernos, a sabiendas de la capacidad de estos.
El equipo fue confiado a Oscar Amarilla, que apenas un año atrás había dejado la práctica activa, porque el entrenador de moda de ese tiempo, Carlos Rojas y Rojas, prefirió declinar el ofrecimiento porque, al parecer, no tenía mucha confianza en ese equipo.
Como los agoreros de Lima, dos años antes, los mala onda del ’55, también se equivocaron en Cúcuta.

RUBEN X OLAVARRIETA

La familia: Rubén Darío Olavarrieta Onieva nació en Asunción el 17 de marzo de 1931. Está casado con Gilda Albospino Pelusso. Son padres de 3 hijos y disfrutan de la alegría de 7 nietos.
La profesión: Se recibió de contador y luego de licenciado en Ciencias Contables y Administración de Empresas. Trabajó en radio Nacional, en la Intendencia de la Armada y en el Banco Central del Paraguay, donde se jubiló. Luego estuvo también en Corfan e Itabank. Se desempeñó como bancario durante 48 años.
El básquetbol: Comenzó a los 13 años, en Nacional. Debutó en primera en 1949, a los 18 años. Fue internacional desde 1953. Jugó varios campeonatos sudamericanos, como el de Montevideo, en 1953. También reforzó a Olimpia en el campeonato de campeones de Antofagasta, Chile, en 1953. Fue capitán del equipo de Nacional, campeón en 1962. Sus compañeros: ‘‘Neneto’’ Alvarenga, ‘‘Bandera’’ Velázquez, Hugo Estigarribia, Abel González, Lorenzo Jacquet y Carlos Pagliaro, entre otros.
Los DT: Sus primeros entrenadores fueron Dagoberto Viveros y Tomás Bartrina. Fue dirigido también, a lo largo de más de 20 años de básquetbol, por Antonio Sienra, Chica Toro, Ramón Vera, Ovidio Barboza, Sindulfo Aveiro Stark, José ‘‘Tito’’ Maldonado, ‘‘Coco’’ Bogado, ‘‘Neneco’’ Ré y Carlos Rojas y Rojas. Varios fueron ex compañeros suyos.
Los títulos: Campeón sudamericano de clubes campeones, Antofagasta, 1953; campeón sudamericano de selecciones, en Cúcuta, 1955; campeón oficial de 1ª División con Nacional, en 1962. Campeón sudamericano bancario, en 1957, en Montevideo, y en 1958 en Santiago de Chile. Paraguay fue campeón de la segunda rueda del mundial de 1954 de Río de Janeiro, ubicándose 9 en el concierto mundial.
Anécdota: ‘‘Fui a llevarle a mi nieto a su ‘clase’ de básquetbol. Lo mandaron a la cancha al chiquito a jugar, directamente. Corrían todos como locos. Nadie pasaba a nadie. Un desastre. Me llamó la atención, porque nosotros aprendimos de otra manera. Pregunté quién era el entrenador y me dieron el nombre de un famoso ex basquetbolista. Pero no enseñan nada, según lo que vi, solo juegan. Entonces, eso no es una escuela...’’
Con razón no le gusta el básquetbol de hoy...

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo