04 de Noviembre de 2017

 

Amenazan con muerte civil a los electores

Un grupo de diputados liberales y colorados presentó un descabellado proyecto de ley que, no solo impone una multa a los electores que incumplan su deber de votar, sino que incluso los condena de hecho a una muerte civil. La absurda iniciativa, que increíblemente ya cuenta con un dictamen favorable de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara Baja, respondería a la necesidad de elevar la participación electoral en el Paraguay, que es baja comparativamente con otros países de la región. Este engendro conlleva una serie de onerosas restricciones, de dos años de duración, en perjuicio de quienes no concurran a las urnas. A los proyectistas no se les pasó por la cabeza que la mejor manera de alentar la participación electoral es eliminar las “listas sábana” y postular a candidatos con la solvencia moral e intelectual de la que carece la mayoría de los legisladores actuales. Su mentalidad cavernaria no puede concebir que el abstencionismo tenga que ver con la podredumbre de la politiquería criolla y con el hartazgo de los ciudadanos ante tanta corrupción e ineptitud. El día que desaparezcan las “listas sábana” y tengamos en la cartelera política a personas honestas y capacitadas intelectualmente, la gente irá a votar en forma voluntaria.

Los diputados liberales Sergio Rojas y Antonio Buzarquis presentaron con los colorados Mario Soto y Celso Troche un descabellado proyecto de ley que, no solo impone una multa a los electores que incumplen su deber de votar, sino que incluso los condena de hecho a una muerte civil. La absurda iniciativa, que increíblemente ya cuenta con un dictamen favorable de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara Baja, respondería a la necesidad de elevar la participación electoral, que en los últimos comicios generales estuvo por el 66%, muy por debajo de otros países sudamericanos, donde ronda el 80%.

La legislación vigente solo impone a quienes no votan una multa de hasta un jornal mínimo para actividades diversas no especificadas (78.505 guaraníes), suma que podría llegar a los 30 jornales mínimos (2.355.150 guaraníes) si en mala hora se aprobara el esperpento propuesto ahora.

Sin embargo, el desmedido aumento de la sanción pecuniaria no es lo más grave de la propuesta, ya aprobada por una comisión del todo ajena a la materia e integrada (citamos sus nombres para que queden registrados ante los electores) por los diputados liberales Asa González, Héctor Lesme, Antonio Buzarquis, María Carísimo y Víctor Ríos, así como por los colorados Miguel Ángel del Puerto, Bernardo Villalba, Carlos Núñez Salinas y Del Pilar de Paredes, y el “encuentrista” Ricardo González.

Este engendro conlleva una serie de onerosas restricciones, de dos años de duración, en perjuicio de quienes no concurren a las urnas, al extremo de que hasta les impedirían celebrar contratos. Su listado resumido es de por sí alucinante. Empieza con la inhabilitación para recibir subsidios de programas sociales y pensiones graciables, así como para obtener créditos del Banco Nacional de Fomento, del Crédito Agrícola de Habilitación y del Fondo Ganadero. A estas medidas, que apuntan a los electores con menores ingresos, se agregan otras que tienen más bien como blanco a la clase media: inhabilitación para ocupar cargos públicos e imposibilidad de obtener becas de las entidades públicas y binacionales, lo mismo que de renovar y conseguir un pasaporte o un registro de conductor. Las últimas inhibiciones, que son las más escandalosas, afectarían también a los ciudadanos de altos ingresos y tienen que ver con la imposibilidad de adquirir derechos y contraer obligaciones con personas físicas y jurídicas, públicas y privadas. Se trata de una penalización inaudita que implicaría la pérdida de la personalidad jurídica, con la consecuente privación de todos los derechos civiles: a los efectos legales, el ciudadano que no fue a votar estaría muerto.

Pero la cuestión no termina con semejante atropello a la Constitución y al sentido común, sino que se extiende al argumento brindado por el diputado Rojas –miembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados– en favor de su malhadado proyecto de ley: sus aberrantes disposiciones evitarían el “arreo” de los electores a locales de votación. Lo dijo muy suelto de cuerpo, admitiendo así que los legisladores como él, que ocupan su inmerecido cargo mediante unas “listas sábana”, actualmente se ven obligados a arrear a los ciudadanos para que voten porque, de lo contrario, no lo harían y por muy buenas razones. El vocablo “arrear” significa, entre otras cosas, “estimular a las bestias para que echen a andar, o para que sigan caminando, o para que aviven el paso”.

De hecho, nuestros politicastros se ven forzados a tratar a los electores como si fueran ovejas, introduciéndolos en un corral –que ahora sería “legal”– para que no se queden en sus casas y concurran a votar por candidatos tales como Óscar González Daher, Juan Carlos Galaverna, Blas Llano, Víctor Bogado, Julio César Velázquez, Zulma Gómez, Blanca Fonseca, Fernando Silva Facetti, Enzo Cardozo, Milciades Duré, Víctor Ríos, Dionisio Amarilla, Marcial Lezcano, Freddy D’Ecclesiis, José María Ibáñez, Perla de Vázquez, Cristina Villalba, Carlos Portillo, Carlos Núñez Salinas, Bernardo Villalba y otros que quieren seguir empuercando el Congreso o el Parlasur.

El diputado Rojas también incurrió en la necedad de afirmar que el bodrio que nos ocupa es un mecanismo que servirá para “incentivar” la participación masiva de los electores. Debería saber que los castigos draconianos no alientan a nadie y solo sirven para forzar a una persona a hacer algo a lo que se negaría voluntariamente. Los proyectistas parecen ignorar que si muchos paraguayos se niegan a votar es porque las “listas sábana” les impiden elegir entre candidaturas aceptables o alterar el orden o la composición de las elaboradas entre cuatro paredes por los capitostes partidarios.

A los proyectistas no se les pasó por la cabeza que la mejor manera de alentar la participación electoral es eliminar las “listas sábana” y postular a candidatos con la solvencia moral e intelectual de la que carece la mayoría de los legisladores actuales. Su mentalidad cavernaria no puede concebir que el abstencionismo tenga que ver con la podredumbre de la politiquería criolla y con el hartazgo de los ciudadanos ante tanta corrupción e ineptitud. ¿Por qué cumplir con el deber del sufragio si es malo o malísimo lo que se puede escoger, y solo se va a beneficiar a unas claques llenas de políticos chatarra corruptos?

El día que desaparezcan las “listas sábana” y tengamos en la cartelera política a personas honestas y capacitadas intelectualmente, la gente irá a votar en forma voluntaria.

 
 

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