13 de Setiembre de 2017

 

El Gobierno está rifando la soberanía nacional

Mañana jueves, simultáneamente en Asunción y en la localidad fronteriza argentina de Ituzaingó, será lanzada oficialmente la licitación pública internacional para la maquinización del vertedero del embalse ubicado en la margen derecha del limítrofe río Paraná, conocido como Aña Cua. Ante los justos cuestionamientos de sectores ciudadanos en el sentido de que primero debe darse el acuerdo del Congreso de la nota reversal correspondiente al Acta de Entendimiento firmada por los presidentes Cartes y Macri, el director paraguayo de la EBY, Ángel María Recalde, sostiene que “no hace falta ningún acuerdo”, ninguneando así al Congreso. El Senado de la República no debe aprobar lo acordado por ambos mandatarios, porque el Acta de Entendimiento firmada lo que hace es convalidar integralmente la sistemática violación del Tratado por parte del Gobierno argentino. Al abdicar el presidente Cartes de su responsabilidad como Jefe de Estado, y aceptar acuerdos violatorios del Tratado que perjudican gravemente los intereses nacionales, solo cabe sospechar que lo hace por interés personal y de la claque gobernante.

Mañana jueves, simultáneamente en Asunción y en la localidad fronteriza argentina de Ituzaingó, será lanzada oficialmente la licitación pública internacional para la maquinización del vertedero del embalse ubicado en la margen derecha del limítrofe río Paraná, correspondiente al brazo del mismo conocido como Aña Cua. Según anunciaron las autoridades de la binacional, el llamado estará compuesto de dos componentes contractuales: uno, para las obras civiles, y el otro, para la provisión del equipamiento electromecánico.

Ante los justos cuestionamientos de sectores ciudadanos en el sentido de que primero debe darse la aprobación por el Congreso de la nota reversal correspondiente al Acta de Entendimiento firmada por los presidentes Horacio Cartes y Mauricio Macri el pasado 4 de mayo, el director paraguayo de la entidad, Ángel María Recalde, sostuvo que tal requisito constitucional no es necesario porque la iniciativa ya fue autorizada con anterioridad por el Consejo de Administración de la EBY. “No hace falta ningún acuerdo”, sostuvo en una comunicación con un medio radial. Informó también que la obra requerirá unos US$ 520 millones para la instalación de tres turbinas, con una potencia instalada total de 270 MW, con lo que la potencia de la central hidroeléctrica binacional tendrá un aumento del 10 por ciento.

Por su parte, técnicos del sector eléctrico paraguayo sostienen que la maquinización de Aña Cua, además de no estar contemplada en el Tratado, traería pocos beneficios económicos al Paraguay.

Adicionalmente, los expertos sostienen que el costo unitario de potencia instalada, llamativamente, casi doblaría al de instalaciones hidroeléctricas similares construidas en países de la región: Brasil, Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia.

Más allá de las ponderaciones de beneficio-costo para el Paraguay, lo más preocupante es la decisión del presidente de la República, Horacio Cartes, de autorizar el inicio de trámites burocráticos para implementar el proyecto antes de que el Senado de la República se expida sobre la nota reversal del acuerdo bilateral suscrito en el marco de la revisión del Anexo C del Tratado, referente a la clarificación de las cuentas de la EBY.

Al respecto, el Senado de la República no debe aprobar lo acordado por ambos mandatarios en razón de que el mismo está viciado de nulidad, pues no se ajusta a la métrica establecida en el Tratado para el efecto, sino a procedimientos administrativos y financieros arbitrariamente establecidos por el Gobierno argentino desde el inicio de la construcción de la represa, como si ella fuera una empresa argentina y no un joint venture binacional, estrictamente sujeta a las regulaciones acordadas por las Altas Partes contratantes.

Sobre el tema, el ingeniero Orlando Valdés, presidente de la Asociación de Ingenieros del Sector Eléctrico del Paraguay (AISEP), señaló: “La gestión en la entidad, hasta la fecha, no se ajusta al Tratado de Yacyretá y su administración económico-financiera se basa en el Decreto Nº 612/86 de la República Argentina, disposición interna de este país, que no fue perfeccionada por la EBY ni por los demás órganos constitucionales del Paraguay. Por este documento –y otras medidas administrativas unilaterales– se establece que los recursos necesarios para el funcionamiento de la EBY dependan del presupuesto general de gastos de la Nación argentina, en total oposición a lo dispuesto en los documentos bilaterales que indican que la venta de energía es la fuente genuina de sus recursos económicos”.

En síntesis, el Acta de Entendimiento acordada por el presidente Horacio Cartes con su par, Mauricio Macri, lo que hace es convalidar integralmente la sistemática violación del Tratado por parte del Gobierno argentino, comenzando con el Decreto 612/86 y siguiendo con la aplicación de la Nota Reversal de enero de 1992, no aprobada por el Senado paraguayo y, por tanto, ilegal, pero que la Argentina ha venido aplicando hasta ahora en sustitución del Tratado, incluso para la simulada revisión del Anexo C del mismo.

En retrospectiva, queda claro que lo que el gobierno de Horacio Cartes ha hecho es repetir el antipatriótico intento de sus predecesores Andrés Rodríguez (con Raúl Alfonsín) y Nicanor Duarte Frutos (con Néstor Kirchner), de introducir en el recinto del Congreso Nacional el presente griego de la convalidación de todo lo actuado en la EBY desde su inicio. ¿Qué motivación diplomática, o incentivo indebido, pudieron tener estos dos presidentes paraguayos para prestarse a tan antipatriótica entrega de soberanía a nuestro socio de la otra margen del Paraná? Con tan vil precedente de sumisión a los designios de los gobernantes argentinos, ¿cómo es que el presidente Horacio Cartes viene ahora a aceptar tan infame compromiso? Al abdicar de su responsabilidad como Jefe del Estado, y aceptar acuerdos violatorios del Tratado que perjudican gravemente los intereses nacionales, solo cabe sospechar que lo hace por interés personal y de la claque gobernante.

En este sentido, desde el inicio de las conversaciones para la revisión del Anexo C del Tratado, a fines del 2014, nuestro diario ha venido sosteniendo que ese alto cometido debía ser realizado con absoluta transparencia, no dentro del hermetismo de cuatro paredes, como lo fue. En el transcurso de más de tres años, nuestro Gobierno ocultó sistemáticamente los detalles de la marcha de las negociaciones, tal como lo habían hecho en su época los negociadores de los Tratados de Itaipú y Yacyretá por instrucciones del dictador Alfredo Stroessner, con los nefastos resultados que hasta hoy perjudican gravemente al pueblo paraguayo.

Desde la intentona del fallido “Preacuerdo Técnico”, pergeñado por el actual director de la EBY, ingeniero Ángel María Recalde, a instancias del presidente Nicanor Duarte Frutos, quedó claro que el verdadero objetivo de los mandamases de turno, paraguayos y argentinos, no era tanto el “saneamiento” de Yacyretá –al decir del presidente Néstor Kirchner–, sino la maquinización del Brazo Aña Cua, con el consiguiente festín de coimas para las autoridades de ambas márgenes, como sucedió a lo largo de la construcción de la represa principal, y por lo que le valió el mote de “monumento a la corrupción” que le adjudicó el expresidente Carlos Menem.

Tal vez el presidente Horacio Cartes y sus adláteres estén esperanzados en el apetitoso mordiscón que Nicanor Duarte Frutos y los suyos no pudieron dar porque en la ocasión el Senado de la República se lo impidió. Para no sufrir igual revés, Cartes y los suyos han optado por el atajo de los hechos consumados, ninguneando al Congreso.

Así como los ciudadanos y las ciudadanas se alzaron firmemente contra la enmienda que por vía inconstitucional este mismo grupo en el poder intentó llevar adelante como una topadora sin freno, así también ahora deben manifestarse públicamente para impedir este nuevo despojo a nuestra soberanía en beneficio de nuestros insaciables socios en las empresas binacionales.

 
 

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