02 de Diciembre de 2016

 

Fidel Castro arrasó con la dignidad de los cubanos

A Fidel Castro, el sanguinario tirano que llevó al paredón de fusilamiento, a la cárcel o al exilio a centenares de miles de sus compatriotas a lo largo de 50 años de poder onmímodo, sus panegiristas lo están intentando reivindicar como un defensor de la “dignidad” cubana, incluidos algunos hipócritas que se consideran demócratas pero que, en realidad, de ninguna manera desearían que en su país se instale un modelo opresivo similar al del “tiranosaurio” fallecido. Como mal podrían afirmar que un régimen totalitario de partido único, que niega las libertades de expresión y de asociación, entre otras, sea una manifestación cabal del sistema democrático, alegan que ha servido para defender el honor del país, sin doblegarse ante el oprobioso “imperialismo yanqui”. El argumento no resulta original, pues también el totalitarismo nazi se preciaba de haber recuperado la “dignidad” alemana. Es absolutamente inaceptable decir que se respeta la dignidad de un pueblo cuando se viola sistemáticamente la de los individuos que lo componen. No tardará mucho en que los cubanos volverán a vivir en libertad, y ese día, sí, florecerá la verdadera dignidad de su patria.

A Fidel Castro, el sanguinario tirano que llevó al paredón de fusilamiento, a la cárcel o al exilio a centenares de miles de sus compatriotas a lo largo de 50 años de poder omnímodo, sus panegiristas lo están intentando reivindicar como un defensor de la “dignidad” cubana, incluidos algunos hipócritas que se consideran demócratas pero que, en realidad, de ninguna manera desearían que en su país se instale un modelo opresivo similar al del “tiranosaurio” fallecido. Como mal podrían afirmar que un régimen totalitario de partido único, que niega las libertades de expresión y de asociación, entre tantas otras, sea una manifestación cabal del sistema democrático, alegan que ha servido para defender el honor del país, sin doblegarse ante el oprobioso “imperialismo yanqui”.

El argumento no resulta original, pues también el totalitarismo nazi se preciaba de haber recuperado la “dignidad” alemana, violada por el Tratado de Versalles, pero puede seducir a quienes identifican la nación con un infalible “Máximo Líder” o con un cierto tipo de Gobierno, cualquiera sea la ideología que lo inspire.

En el caso cubano, el embargo dispuesto en 1959 por el presidente Eisenhower con motivo de las confiscaciones de empresas norteamericanas vino como anillo al dedo para que el castrismo lo calificara un acto de agresión, incluso a veces confundido adrede con el bloqueo dispuesto en 1962 por el presidente Kennedy para impedir la instalación de misiles soviéticos en la isla.

La medida le resultó muy útil al sanguinario régimen cubano, no solo porque planteó la cuestión en términos nacionalistas, sino también porque se valió de ella para echarle la culpa al bloqueo del rotundo fracaso económico del comunismo, pese a que el embargo no afectaba las relaciones comerciales de la isla con otros países del mundo.

Para identificar su régimen sanguinario con la patria misma, Castro se apropió de la figura señera de José Martí –así como Hugo Chávez lo hizo con la de Simón Bolívar–, el mismo héroe de la lucha cubana contra el dominio español que señaló en el siglo XIX que “dos peligros tiene la idea socialista: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo, empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse como frenéticos defensores de los desamparados”.

La ambición del sátrapa Fidel fue tan desmesurada como su crueldad. Derrocó al dictador Fulgencio Batista para someter luego a Cuba con mucho mayor rigor, traicionando a quienes habían luchado por la libertad, como el comandante guerrillero Hubert Matos, a quien encarceló durante veinte años por haber denunciado ya en 1959 la creciente influencia comunista en el proceso revolucionario.

En 1962, la afamada cantante Celia Cruz, que había salido de Cuba porque intuyó dos años antes que Castro quería implantar una férrea dictadura comunista, no pudo volver a ella para asistir al sepelio de su madre, ya que el mandamás, como lo hacía también Alfredo Stroessner, no perdonaba ni olvidaba a quienes de algún modo defendían, justamente, su propia dignidad. Si no respetó la de quienes tenían una orientación sexual distinta a la suya, como los homosexuales a los que recluyó en los campos de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) para ser “reeducados”, tampoco le importó obligar al poeta Heberto Padilla a realizar, en 1971, una humillante autocrítica, tras las semanas de reclusión y golpizas que sufrió en un recinto de la policía secreta por haber dado un recital que disgustó al todopoderoso. Y como las personas eran para él solo medios para obtener algún fin, no tuvo ningún escrúpulo en incluir a quienes consideraba como “un peligro para la sociedad” –delincuentes comunes y retardados mentales– entre quienes en 1981 se refugiaron en la embajada peruana para salir luego hacia Miami en el llamado “éxodo de Mariel”.

Estos pocos casos que ilustran la iniquidad del castrismo fueron conocidos en su momento por la opinión pública mundial, pero no así los nombres de cada uno de los fusilados, ni los de cada uno de alrededor de 70.000 balseros que se ahogaron en el estrecho de Florida al intentar huir del paraíso insular, ni los de casi 15.000 jóvenes soldados cubanos muertos en Etiopía y Angola, en nombre del “internacionalismo proletario”, es decir, de los intereses geopolíticos de la Unión Soviética.

Resulta que el mismo campeón del antiimperalismo, que tuvo el descaro y el cinismo de hacer incluir a Cuba entre los países “no alineados” en la confrontación Este-Oeste, aparte de lamentar que los misiles soviéticos hayan sido retirados de la isla, sin importarle un bledo el grave riesgo de una guerra nuclear, también aplaudió en 1968 la invasión a Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, acaso en retribución por los subsidios anuales que sus patrones moscovitas le daban para tratar de mantener a flote su ruinosa economía, con unos salarios de hambre que obligan a profesionales universitarias a prostituirse, a perder dolorosamente su dignidad por los dólares que podían darles los turistas alojados en zonas exclusivas a las que no tienen libre acceso los cubanos de a pie.

Es absolutamente inaceptable decir que se respeta la dignidad de un pueblo cuando se viola sistemáticamente la de los individuos que lo componen. Las personas que no pueden informarse ni opinar por temor a ser castigadas no pueden elegir libremente a sus gobernantes, no pueden agremiarse con sus pares para formar un sindicato, sufren un severo menoscabo de su dignidad personal. Por eso, toda dictadura, sea ella de izquierda o de derecha, es incompatible con ese atributo inherente al ser humano.

A pesar de todo, después de años de propaganda atemorizante y de represión masiva, hay en Cuba hombres y mujeres valientes, como el inclaudicable periodista Guillermo Fariñas, la talentosa bloguera Yoani Sánchez y las admirables Damas de Blanco, esposas y familiares de presos políticos, que dan testimonio diario de su amor a la libertad, es decir, a la dignidad ultrajada por un déspota ensoberbecido y sus abyectos secuaces, encabezados hoy por su hermano Raúl Castro, otro “tiranosaurio” como el que alguna vez padecimos.

Sin embargo, no tardará mucho en que los cubanos volverán a vivir en libertad, y ese día, sí, florecerá la verdadera dignidad de su patria.

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  • Con razon ABC COLOR les tiene especial aprecio a los escribas de los yankees, ophenn ultraderecha, arbilla jefe de prensa de la dictadura uruguaya, montaner, rabiosos usurpadores del periodismo. La coartada de ABC COLOR es la propaganda pro yankee de estos esbirros vendidos por unos magros billetes verdes. Fidel Castro no permitio que su pueblo sea "ABUSADO" por nadie. Muy por el contrario, LOS CONVIRTIO EN DIGNOS CIUDADANOS. En paraguay se practica el "VENGAN ABUSEN". Tampoco el escrito de ABC COLOR es llamativo, esta en su ADN. ULTRADERECHA PURA....

    pepegrillo 02 Diciembre 2016, 21:12:54 

  • MARISA FRETES DOS SANTOS.....ipora nde patriota.....en la facultad de quimica vos preparabas "el cafe con leche" para los presos de tu "patriota"......anda jodele a tu abuela....japoina

    pepegrillo 02 Diciembre 2016, 20:55:23 

 

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