La acertada decisión de la Junta Municipal de Salto del Guairá de declarar asueto laboral distrital el 2 de mayo, lo que permitió que la actividad comercial se desarrollara con absoluta normalidad el feriado del pasado martes 1, es una muestra del alcance positivo que las determinaciones políticas inteligentes, pragmáticas, oportunas, así como la inventiva, tienen en la promoción del desarrollo de una ciudad, un pueblo, una región y hasta todo un país.
La resolución, adoptada a solicitud de la Cámara de Comercio de la capital del departamento de Canindeyú, posibilitó que unos 15.000 turistas brasileños ingresaran a la ciudad y fueran atendidos en el comercio para realizar compras debido a la celebración del feriado por el Día de los Trabajadores también en el Brasil.
El beneficio directo fue para los comerciantes de la zona, lo cual es un dato de relevancia si se considera que en los últimos meses se había registrado una merma del orden del 30% en la actividad comercial de la ciudad.
Sin embargo, el provecho también alcanzó a otros sectores. De acuerdo a informes suministrados por las autoridades de la Comuna local, la administración municipal percibió un ingreso de 27 millones de guaraníes en concepto de cobro de tasas por estacionamiento.
La lógica de los hechos es irrebatible: si toda esta utilidad podía ser obtenida mediante el ejercicio de una actividad legal y noble como es el comercio, ¿qué sentido hubiera tenido perder la ocasión, aferrándose a principios dogmáticos –como proponen ciertos sectores ideologizados– o a rigideces de calendario? Por lo demás, la declaración del asueto distrital para el miércoles 2 permitió que los trabajadores de la zona pudieran honrar su día por partida doble: con descanso asegurado y más dinero en el bolsillo.
Lo actuado por la Junta Municipal de Salto del Guairá es correcto, y debería ser imitado por otras localidades, fronterizas o no, que se encuentran en posición de sacar ventaja de este tipo de medidas inteligentes y oportunas.
Si se actúa con pragmatismo, pensando en aprovechar adecuadamente las oportunidades que se presentan para la población en una situación determinada, ya sea a nivel local o regional, siempre se estará en condiciones de recibir beneficios adicionales.
De allí que este diario, en más de una ocasión, haya propuesto trasladar al fin de semana la celebración de ciertos feriados, como sucede en otros países, como una forma de acceder a determinadas ventajas que permitan a la población tener más utilidades desde el punto de vista material –como se pudo certificar en el caso de Salto del Guairá– o en términos de un mejor aprovechamiento del tiempo, un fin de semana largo.
De hecho, existen feriados que fácilmente podrían ser corridos –excepto, desde luego, aquellos de naturaleza religiosa, como la Navidad o la Semana Santa– para evitar que se produzca una perjudicial interrupción de las actividades productivas en medio de la semana, con todos los costos económicos que ello representa en los aspectos más diversos.
La posición asumida por la Junta Municipal de Salto del Guairá nos demuestra el efecto favorable que se obtiene cuando se asumen decisiones valientes, pero, por sobre todas las cosas, visionarias. En momentos en que la economía de la población está en juego, cuando es el bienestar de la gente el que se encuentra de por medio, hay que echar mano de propuestas audaces para saber sacar provecho de la coyuntura.
Esta es la apuesta por la que se jugó Canindeyú y es la filosofía que debería inspirar a todas nuestras autoridades, sean del nivel que fueren, en la consecución del anhelado progreso del Paraguay.