• HOY

    10°
    MIN
    20°
    MAX
     

    NEBLINA

  • Miercoles 23


    MIN
    22°
    MAX
     

    Frío en las primeras horas, luego cálido por la tarde, cielo parcialmente nublado, vientos del sureste.

  • Jueves 24


    MIN
    22°
    MAX
     

    Frío en las primeras horas, luego cálido por la tarde, cielo parcialmente nublado, vientos del sureste.

  • Viernes 25

    10°
    MIN
    25°
    MAX
     

    Frío en las primeras horas, luego cálido por la tarde, cielo parcialmente nublado, vientos variables, luego del noreste.

  • Sábado 26

    16°
    MIN
    26°
    MAX
     

    Fresco a cálido, cielo parcialmente nublado a nublado, vientos del noreste.

  • Domingo 27

    17°
    MIN
    27°
    MAX
     

    Fresco a cálido, cielo parcialmente nublado a nublado, vientos del noreste.

  • DOLAR 

    compra
    G. 5.510

    venta
    G. 5.680

  • EURO 

    compra
    G. 6.600

    venta
    G. 6.900

  • PESO 

    compra
    G. 180

    venta
    G. 260

  • PESO URUGUAYO 

    compra
    G. 100

    venta
    G. 240

  • REAL 

    compra
    G. 1.430

    venta
    G. 1.530

  • YEN 

    compra
    G. 30

    venta
    G. 55

08 de Febrero de 2018

 

Los sindicalizados deben controlar a sus dirigentes

El Gobierno argentino del presidente Macri está arremetiendo contra la corrupción imperante en los sindicatos, y ya aparecieron conocidos líderes sindicales del vecino país como propietarios de cuantiosos bienes, o son investigados por delitos contra el fisco. Lo que pasa en la Argentina bien podría estar ocurriendo entre nosotros, tanto en el sector público como en el privado, ya que los sindicatos no se distinguen precisamente por una democracia interna que permita a sus afiliados estar al tanto de los manejos de sus cabecillas. En la ANDE, por ejemplo, hay cinco sindicatos, lo que sugiere que formar uno debe ser un buen negocio. Si la Contraloría General o el Ministerio Público cotejaran las declaraciones juradas de bienes y rentas de los funcionarios que fungen de dirigentes gremiales con su patrimonio actual, no sería raro que en muchos casos lleguen a constatar un incremento considerable, incompatible con los salarios percibidos. Nada indica que los miembros de los sindicatos estén muy interesados en saber cuánto se enriquecieron sus líderes, de modo que sería ingenuo esperar un saneamiento interno generalizado. Un sindicalismo fuerte y honesto es una necesidad para nuestro país, por lo que sus socios deben impulsar el cambio regular de sus autoridades y vigilarlas para evitar que sean ganadas por la corrupción.

En el curso de una pesquisa por lavado de dinero en torno al vaciamiento del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad (SOEME), de la provincia de Buenos Aires, su secretario general, Marcelo Balcedo, fue detenido hace un par de semanas en su lujosa finca de Punta del Este, donde guardaba unos 500.000 dólares en efectivo, así como autos de alta gama y armas de fuego no registrados ante los organismos competentes. Pero este monto de dinero y los bienes mencionados constituyen una bicoca, comparado con lo que se descubriría más tarde al ahondarse la investigación. En efecto, la Justicia argentina ya detectó 19 valiosos inmuebles que están a su nombre, tanto en la Argentina como en el Uruguay, así como 38 vehículos, en su mayoría lujosos, y 7 millones de dólares en efectivo en cofres de seguridad. Se cree que la fortuna total de este “sufrido” sindicalista puede superar los 30 millones de dólares.

Tras haber heredado el cargo gremial de su padre, afilió compulsivamente a empleados administrativos del Ministerio de Educación y Cultura bonaerense y organizó paros reiterados, para librarse de las causas abiertas contra él por haber extorsionado a legisladores y empresarios, en 2017. Pero este no es el único sindicalista cuyas trapisondas están saliendo a luz tras investigaciones impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri contra la mafia imperante tanto en la administración pública como en los sindicatos de su país.

Allí está igualmente el secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), Omar “Caballo” Suárez, a quien la expresidenta Cristina de Kirchner llamaba públicamente “mi sindicalista preferido”, muy conocido aquí en el Paraguay porque cada vez que se le antojaba paralizaba la carga y descarga de buques paraguayos, que permanecían sin poder operar por meses enteros. “Caballo” Suárez también está preso actualmente y se van conociendo sus deplorables chantajes, no solamente a los armadores paraguayos, sino también a los propios navieros argentinos para sacarles dinero, entre otras cosas, mediante cuotas para supuestos cursos de capacitación, que al parecer iban a parar a una fundación que él manejaba, según publicaciones del vecino país.

La Justicia argentina está avanzando, asimismo, sobre el líder más importante del sindicalismo argentino, el camionero Hugo Moyano, a partir de informes de instituciones de investigación financiera de lucha contra el lavado de dinero. Moyano organiza ahora una gran marcha contra el gobierno de Macri, pero muchos gremios se están despegando del eterno y poderoso pope gremial.

La detención e investigación de estos peces gordos implica un duro golpe a la mafia sindical argentina, que, bajo el manto de reivindicaciones populistas, busca sobre todo enriquecer a sus insaciables miembros, tradicionalmente ligados al poder político peronista.

Esta es una muestra más de que si los miembros de un sindicato no controlan a sus dirigentes y los reeligen una y otra vez, terminan siendo utilizados por los corruptos como meros elementos de presión. Lanzar una advertencia de que se convocará a una huelga, la mayoría de las veces, es un burdo chantaje para obtener una entrega de dinero o de algún otro beneficio para que los promotores de la medida de fuerza desistan oportunamente.

Lo que pasa en el país vecino bien podría estar ocurriendo entre nosotros, tanto en el sector público como en el privado, ya que los sindicatos no se distinguen precisamente por una democracia interna que permita a sus afiliados estar al tanto de los manejos de sus cabecillas. Es llamativo, por cierto, que los sindicatos proliferen en las entidades públicas, y no solo porque un cargo sindical conlleva una menor carga horaria, sino también porque ocuparlo puede inducir un ascenso en la plantilla, como una suerte de soborno por parte de la máxima autoridad del órgano. En la ANDE, por ejemplo, hay cinco sindicatos, lo que sugiere que formar uno debe de ser un buen negocio. Por lo demás, resulta fácil lograr generosos contratos colectivos de trabajo, total la plata en juego es de los usuarios o de los contribuyentes, que no intervienen en las relajadas negociaciones.

Dados los nexos de los sindicatos de la función pública con la ANR, similares a los existentes entre el peronismo y la mafia sindical argentina, otra fuente de pingües ingresos para sus capitostes puede ser la venta del apoyo político-electoral al partido o a alguno de sus movimientos internos.

Si la Contraloría General de la República o el Ministerio Público cotejaran las declaraciones juradas de bienes y rentas de los funcionarios que fungen de dirigentes gremiales con su patrimonio actual, no sería raro que en muchos casos constataran un incremento considerable, incompatible con los salarios percibidos, incluidas las remuneraciones adicionales. Nada indica que los miembros de los sindicatos estén muy interesados en saber cuánto se enriquecen sus líderes, de modo que sería ingenuo esperar un saneamiento interno generalizado. Se diría que se dan por satisfechos con los privilegios obtenidos para ellos a costa de la colectividad, como si un eventual enriquecimiento ilícito de sus dirigentes no les incumbiera. A los jefes y directivos de las reparticiones públicas, por su parte, les conviene “andar bien” con los sindicalistas, y acceden a todas sus demandas porque así evitan que les creen alborotos o denuncien sus trapisondas.

En el sindicalismo privado también surgen algunos aspectos cuestionables, como el hecho de que los representantes gremiales en organismos públicos, como el Instituto de Previsión Social, muy pronto se convierten en vulgares funcionarios, olvidándose de denunciar las numerosas irregularidades que allí existen. ¿Alguien ha escuchado que Juan Torales, el antiguo representante obrero en el ente, alguna vez haya dado la cara por los trabajadores que le pagan el sueldo y que sufren grandes penurias cada día?

Tampoco debe olvidarse la funesta complicidad que tuvo en el pasado el exsecretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Alan Flores en la quiebra del Banco Nacional de Trabajadores (BNT).

Lo que es evidente es la eternización de los dirigentes sindicales en sus cargos, como Bernardo Rojas en la Confederación Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A), Jorge Alvarenga y Aldo Snead en la CUT, Gabriel Espínola en la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay Auténtica (OTEP-A), o Miguel Zayas en la Central Nacional de Trabajadores (CNT), de lo que se deduce que las cúpulas de dichas organizaciones no descuellan por su renovación periódica. Su eternización, tanto en el sector público como en el privado, favorece la corrupción y atenta contra la democracia interna.

Un sindicalismo fuerte y honesto es una necesidad para nuestro país, por lo que los socios y las socias de las entidades gremiales deben impulsar el cambio regular de sus autoridades, al tiempo de vigilarlas atentamente para evitar que sean ganadas por la corrupción.

 
 

ABC COLOR EN FACEBOOK

 
 
 

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo