Es alentador para el desarrollo futuro de la sociedad paraguaya constatar el formidable cambio que se está produciendo en Caacupé mediante la implementación del programa “Una computadora por niño”, impulsado por la fundación “Paraguay Educa”. Evidentemente, el acceso a la tecnología marca una enorme diferencia positiva en el proceso educativo de los chicos, posicionándolos en mejores condiciones de incorporar y asimilar información y conocimientos, lo cual redundará en su beneficio a la hora de planificar su crecimiento como personas y la inserción en el mercado laboral.
El pasado fin de semana, sin ir más lejos, unos 250 niños de cinco escuelas caacupeñas beneficiadas con el programa anteriormente mencionado participaron del evento internacional “Día de Scratch”. La iniciativa guarda relación con una red mundial de encuentros, en que los participantes de distintas partes del planeta se conectan para compartir proyectos, experiencias y aprender más acerca del proyecto “Una computadora por niño”.
Es fácil percibir los resultados positivos que esta temprana estimulación de los niños con la tecnología y el conocimiento representa para un grupo humano y, en este caso en particular, para la sociedad caacupeña. Que chicos de 8, 10 o 12 años puedan acceder a fuentes del saber a las que hace 15 o 20 años ningún educando hubiera imaginado siquiera acercarse (bibliotecas enteras, museos virtuales, laboratorios móviles, entre otros), así como interactuar con sus pares de distintas partes del mundo, significa un enriquecimiento cultural de magníficas proporciones.
Los niños que tienen acceso a la tecnología, tanto en el caso de lo que ocurre en Caacupé como en otras partes del país en las que se implementa el programa “Una computadora por niño”, son de la misma edad que sus pares de Paraguarí, Concepción o Curuguaty. Sin embargo, si comparáramos el nivel de crecimiento educativo, cultural y maduración intelectual entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y los que no, rápidamente podríamos comprender la inmensa importancia que tiene proveer a los niños de las herramientas intelectuales que hoy están al alcance de la mano gracias a la informática. Obviamente, ya en el plano laboral, uno de los requisitos que hoy exigen las empresas que piden contratar personal es el conocimiento de la informática, por lo que los jóvenes de Caacupé y otros lugares que fueron incluidos en el programa “Una computadora por niño” tendrán ventajas sobre los de la misma edad, pero de otras partes del país no beneficiadas con dicho programa.
Por esta razón, resulta incomprensible e indignante que haya personas que se opongan a la implementación del programa mencionado, algunos de manera abierta y otros de forma solapada, interponiendo insólitos obstáculos para evitar el acceso de los niños a la tecnología. Si queremos una revolución en la proyección de nuestro país hacia el futuro, no solamente se debe facilitar el acceso de los niños a las herramientas informáticas, sino también de los maestros, ya que un altísimo porcentaje de los mismos no han tenido contacto con una computadora y, por tanto, desconocen la portentosa ventana que se abre a quienes se asoman a su pantalla.
Este adminículo verde y blanco, la laptop, que parece un juguete en las manos de un escolar, no solamente produce un cambio radical en su mente, sustrayéndolo de la época de las carretas en que vivimos muchos paraguayos y transportándolo a la era de la cibernética, sino que, además, produce efectos de formidable progreso educativo y cultural en sus entornos más directos, primero en su familia, luego entre sus amigos y, por último, en el mismo barrio en el que reside.
De esta manera, podemos constatar que este pequeño aparato se convierte, a la larga, en una fantástica herramienta para el desarrollo de nuestra sociedad, posibilitando de esta forma una disminución radical de los perjudiciales índices de inequidad social que actualmente ostenta nuestro país.
Está ampliamente demostrado que el camino más corto y certero para combatir la injusticia social es la educación. Es así como los ciudadanos logran acceder a más y mejores fuentes de trabajo, elevando considerablemente su propio nivel de vida y el bienestar de sus familiares directos. A su vez, hoy por hoy no existe un elemento más propicio para producir una expansión acelerada y uniforme del conocimiento que a través de la computadora con acceso a internet.
Razón de más para desear y bregar convencidamente para que todas las niñas y los niños del Paraguay –y también los maestros– puedan tener a la brevedad posible una laptop a su disposición en las escuelas de todos los rincones del país, desde los más cercanos hasta los más recónditos. Haciéndolo, estaremos asegurando que nuestra gente pueda contar, finalmente, con una herramienta fundamental para dejar atrás los muchos años de atraso y subdesarrollo que tan desafortunadamente menguaron nuestras chances de progreso como nación.