04 de Julio de 2011
La Policía tendrá que comenzar otra vez de cero la pesquisa contra el EPP
Tras el fallo del juez Gustavo Bonzi, por el cual quedaron libres los 14 acusados por el secuestro de Luis Lindstron, la Policía se ve obligada a comenzar prácticamente de cero la pesquisa contra el EPP, aunque muy desmotivada.
Aunque muchos uniformados se mostraron sorprendidos por el fallo del juez de Yby Yaú Gustavo Bonzi, otros dijeron que esta resolución provocó una desmoralización en la fuerza, debido a que el trabajo de varios años quedó desbaratado ahora.
El magistrado decretó el martes último en una audiencia preliminar el sobreseimiento definitivo de los procesados. Alegó que la acusación de los fiscales antisecuestro Sandra Quiñónez, Francisco Ayala y Federico Delfino solo hace un relato genérico de los hechos ilícitos que presuntamente cometieron los acusados.
Es decir, la acusación de la Fiscalía fue bastante endeble y refutable para la defensa. Incluso, Bonzi recomendó a los fiscales que tengan más cuidado a la hora de realizar acusación en hechos tan graves.
Con respecto a la investigación en sí, cabe señalar que los 14 ahora liberados fueron detenidos en varias operaciones, principalmente después de la liberación de Fidel Zavala.
Los responsables visibles de la pesquisa contra el EPP son el comisario general Aldo Pastore, director de Apoyo Técnico; el comisario principal Carlos Humberto Aguilera, director de la Segunda Zona Policial; el comisario Francisco Resquín, jefe de Antisecuestro, y el comisario Humberto López, subjefe de Antisecuestro.
Los citados uniformados habían reunido suficientes elementos de sospechas contra cada uno de los supuestos colaboradores del grupo armado, que luego fueron entregados a la Fiscalía para ordenar las detenciones.
Pero ahora con este revés, todas las pruebas y fundamentos que manejaban los investigadores quedaron prácticamente inservibles, por lo que tienen que volver a empezar la pesquisa formal.
Las sospechas
Estas son las sospechas que los policías dijeron que tenían contra cada uno de los supuestos miembros del ala logística del EPP que fueron liberados, cada una acompañada con las pruebas respectivas y que fueron anexadas a la carpeta fiscal.
José Mariano Villalba Ayala: supuestamente él es jefe de la estructura logística del EPP. Mantuvo contacto directo, vía celular, con su hermano Osvaldo Villalba y otros miembros del brazo armado, en el campamento de Ybyraty.
Rumilda Estela Giménez González: es la supuesta novia de Osvaldo Villalba. También se contactó directamente al campamento de Ybyraty con Osvaldo Villalba. En su computadora se hallaron fotos del campamento de Kurusu de Hierro.
Águedo Ramón Giménez: padre de Rumilda. Desde su teléfono salieron varias comunicaciones con el campamento.
Alcides Ramón Giménez González: hermano de Rumilda e hijo de Águedo. Su línea también llamó al campamento.
Zonia Ignacia Muñós Peres: se profesión ingeniera agrónoma. Supuestamente activó varias líneas de celulares usadas por los milicianos del EPP y era un sostén político del grupo.
Juan Simón Ovelar Irala: es el padre de Noel Adalberto Ovelar Martínez, el único supuesto miembro del brazo armado detenido hasta el momento. Se comunicó con su hijo varias veces al campamento de Kurusu de Hierro.
Mary Blanca Bracho Martínez: su celular aparece en el cruce de llamadas desde el campamento del EPP. Sería pareja de uno de los fusileros no identificados y quien llevaba provistas.
Sindulfo Agüero: Ex dirigente de la Organización Campesina del Norte (OCN) y vinculado por medio de llamadas a los secuestradores. Trabajaba para José Villalba.
Estela Agüero de Meza: hija de Sindulfo. También trabajaba para José Villalba. En su casa se hallaron prendas de los criminales.
Juana Bernal Maíz: brindó cobertura a los secuestradores en Kurusu de Hierro. Llamó varias veces al campamento a su hermano Bernardo Bernal Maíz, alias "Coco", uno de los secuestradores identificados por Fidel Zavala.
Antonio Ramón Bernal Maíz: hermano de Juana. También asistió a su hermano "Coco" en Kurusu de Hierro.
Alcio Alcides Soria Riveros: su número de celular se conectó con los criminales. Les llevaba provistas.
Julián Dejesús Ortiz Achucarro: ex empleado de Lindstron y se comunicó con los captores.
Sixto Sánchez: También conectado por celular.







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