02 de Setiembre de 2011
Mafia policial opera en Alto Paraná con indignante impunidad judicial
La mafia policial en Alto Paraná, que actúa al servicio de poderosos narcotraficantes, seguirá en la impunidad, porque el Ministerio Público se desentiende.
Pero ayer el fiscal Torales alegó que se entendieron mal sus expresiones y defendió a los uniformados.
El citado fiscal en ningún momento intentó iniciar una investigación sobre la mafia policial que opera en esta parte del país.
Torales estaba investigando el caso del niño baleado, pero fue recusado por los padres, quienes afirmaron que el fiscal permitió la eliminación de evidencias.
En todo momento, el fiscal Torales señaló que no importaba el tema de los policías que trabajaban como sicarios.
Otra investigadora
El fiscal general adjunto de Ciudad del Este, Eber Ovelar, decidió nombrar a la fiscal delegada, Graciela Ortiz, para coordinar las investigaciones. Cuando se le preguntó el tema de la mafia policial dijo que quedaba a cargo de la coordinadora.
Mientras tanto, Graciela Ortiz declaró que aún no sabe nada y que para ella es prioridad saber quién disparó contra el niño José Alejandro López Coronel (4).
Se acusan mutuamente
Dos de los detenidos en relación al caso, Eduardo Miguel Tintel Silva y Julio César Arévalos Avalos, se acusan mutuamente de haber disparado el arma.
El supuesto narcotraficante Tomás Rojas, para quien presuntamente trabajan los policías, reside en una verdadera fortaleza, ubicada en el kilómetro 6,500, lado Acaray. Su residencia llama la atención debido a que tiene una réplica de la basílica de Caacupé. Además está siempre custodiada fuertemente por personal armado, entre ellos agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía.
Una nota de "Tomai"
Tomás Rojas Cañete envió una nota a este diario en la que dice que él no es ningún narcotraficante y amenaza con accionar judicialmente ante las acusaciones. Niega tener vinculación con policías y que es solo un empresario.







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