Artesanía con aroma sagrado

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José Arzamendia es un artesano que trabaja con la madera del palo santo. Este árbol le ofrece una amplia variedad para desarrollar su habilidad dando forma a productos que van desde objetos de decoración hasta portaespecias, cuencos para ensaladas o el tradicional mortero, impregnando su hogar de un aroma intenso y penetrante, con un toque ligeramente cítrico y levemente dulce.

José vive en el Chaco. Para los chaqueños, habitantes de la región oriental o Chaco paraguayo, el aroma de esta madera es indispensable y está unido al sentimiento vital de su tierra. Es por eso que don José pone esmero y cariño en cada trabajo artesanal, con un resultado de calidad.

El sagrado árbol del palo santo le ofrece una amplia variedad para mostrar su arte, sorprendiendo con sus formas de aplicación. Con herramientas que él mismo fabrica, va tallando la madera hasta verla convertida en un sinfín de productos para el hogar, como portaespecias, materos, cuencos para ensaladas, el tradicional mortero, portacaramelos, jarras y objetos de decoración con apariencia de jarrones, por ejemplo. Claro que también usted puede darle el uso que prefiera de acuerdo a sus deseos o estilo.

José talla esta madera desde los 18 años; actualmente tiene 39. Sus manos muestran movimientos hábiles y precisos cuando toma sus utensilios para dar vida a una infinidad de objetos útiles. Aprendió el oficio con un tío de nombre Estanislao que trabajaba en el museo Guido Boggiani y con la práctica fue dominando las particularidades de cada trabajo. “Antes de trabajar con el palo santo estaba en una tornería. Aiko San Lorénzore ha upéi aju Chácope”, cuenta.

En esta tarea le acompaña su hermano Marcos y su hijo Ismael, de 18 años. “Arekopa la che herramienta kuéra. Che voi ajapo”, dice.

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Las horas o los días que le dedica a cada producto dependen del tamaño. “Si es grande, puedo estar medio día o día entero; los más complicados duran más”, expresa.

Lo suyo es creatividad innata. Después de entender las técnicas, dio libertad a su imaginación. “Chente aideapa la ajapóva”, comenta.

Este trabajo es su sustento familiar; es padre de seis hijos. “Amba’apo heta avei che rógape”, bromea.

José dice que va a continuar trabajando con el palo santo y logrando más ideas. Mientras tanto, ajeno a las prisas que impone la industrialización, va creando nuevos productos. Ahora, el gran reto es fortalecer el sector artesanal desde la promoción e impulso para abrir nuevos mercados que aporten a dignificar estos oficios.

Características del árbol

El Ing. Agr. Ricardo Abente explica que el palo santo puede llegar a 20 m de altura, florece entre junio y agosto, y dura muy poco tiempo su floración. “Su madera tiene un olor muy característico, intenso y aromático”, afirma.

Agrega que por la resistencia bajo tierra, la madera, que es una de las más pesadas y duras, es empleada para postes en construcción de viviendas de gran duración y el contenido de resina entre sus fibras le confiere una extraordinaria resistencia al ataque de hongos e insectos. “El aceite esencial de la resina se emplea en la industria de la perfumería y jabones. También, para el tratamiento de heridas en la piel y dolores musculares. Inclusive, los colonos menonitas del Chaco lo exportan a Europa”, revela.

Menciona, también, que la madera es utilizada para trabajos artesanales en la fabricación de muebles, guampas, morteros, como hace nuestro entrevistado José Arzamendia.

El Ing. Abente manifiesta, además, que la madera es de alta combustión, y se utiliza para leña, carbón y, por su olor característico, espirales para mosquitos. “Pero hay que tener en cuenta que sus hojas, flores y semillas son tóxicas para el ganado vacuno”, aconseja, finalmente, Abente.

ndure@abc.com.py