El “Abuelo”
Así era conocida esta formidable pieza de artillería de la marca Vickers. Es un cañón de 190 mm, usado como artillería naval de poderosa potencia de fuego, de fácil maniobrabilidad y rapidez en su cadencia de fuego.
Esta arma —conocida como Mark II para diferenciarla de su antecesor, el Mark I— fue desarrollada para defensa costera.
El “Abuelo”, hoy pieza de museo ubicado en el patio de la Armada Nacional, vino montado en el buque “Constitución”, adquirido hacia 1911.
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Cuando el conato subversivo contra el gobierno del presidente Schaerer, un hermano de este, de profesión marino (Santiago Schaerer), para impresionar a los revolucionarios, hizo un disparo y tal fue la potencia de la onda expansiva que casi todos los cristales de la ciudad se hicieron añicos.
Cuando este barco fue vendido, el cañón fue desmontándose y quedó arrumbado en el patio de la Marina. La razón: sus 22 ton. de peso, un enorme peso que destruyó dos guinches y parte del muelle del atracadero del señor Ricardo S. Lloret.
Cuando la revolución chirifista, patrocinada por el expresidente Schaerer, el Vickers Mark II, fue montado sobre una plataforma ferroviaria –con otros de menor porte– y trasladados para el asedio a las fuerzas revolucionarias ubicadas en Ca’i Puente (Coronel Bogado). Bastaron apenas dos disparos del cañón para causar pavor a las fuerzas revolucionarias que, asustadas por el terrorífico estruendo, pusieron pies en polvorosa.
El estruendo causado por el disparo del Vickers Mark II causó la sordera permanente de varios oficiales del Ejército. En total, el “Abuelo” disparó unas 10 veces, no causando una sola baja, pero sí terror en los adversarios en nuestras luchas intestinas.
Tanta era la fama de ferocidad de esta poderosa arma que, durante mucho tiempo, su marca fue el nombre preferido dado a los perros de las familias paraguayas.
Relaciones paraguayo-mexicanas
Las relaciones diplomáticas entre nuestro país y México datan de 1921, a través de una legación concurrente con asiento en Montevideo, Uruguay.
Sin embargo, ni el ministro plenipotenciario, Alfonso Siller, ni su sucesor, Fortunato Vega, presentaron sus cartas credenciales ante el Gobierno paraguayo.
La legación mexicana en Asunción estuvo atendida por los encargados de negocios Alfonso Acosta y Leopoldo Blásquez, y por el cónsul honorario, el paraguayo Alfonso B. Campos.
En 1927 llegó el primer diplomático residente en el Paraguay, Rodolfo Nervo, un experimentado diplomático y destacado intelectual.
En México estaba acreditado el embajador ante los EE. UU. de América, como embajador concurrente. El primer representante residente fue el doctor Juan José Soler.
Cooperación estadounidense
En 1942 vinieron los primeros técnicos norteamericanos para asesorar –a lo largo de los años– en diversas disciplinas, como el establecimiento de un hospital para tuberculosos, centros de salud públicos en el Barrio Obrero de Asunción, Encarnación, Concepción y Villa Rica; la preparación de un plan para la construcción de un sistema de aguas corrientes, ayuda al Hospital de Clínicas, ayuda a la erradicación de la lepra y al Instituto de Enseñanza Dr. Andrés Barbero.
También se cooperó con el funcionamiento de la Escuela Vocacional y la instalación de una escuela normal rural, en San Lorenzo.
En tareas agropecuarias se tuvo la presencia de técnicos para apoyar la ganadería, prácticas modernas de lechería, desarrollo de productos forestales, mejoramiento de la educación agrícola y un programa de inseminación artificial de ganado.
A esto se sumó la ayuda de misiones militares para la construcción de caminos en el Chaco y un préstamo para la rehabilitación del aeropuerto de Asunción.
Un cineasta norteamericano en el Paraguay
Julien H. Bryan se llamó un cineasta y documentalista norteamericano que actuó en el Paraguay a mediados del siglo XX.
Nació en Titusville, Pensilvania, el 23 de mayo de 1899, y actuó en Europa en la Primera Guerra Mundial como enfermero. De regreso a su país, estudió en la Universidad de Princeton y en la Union Theological Seminary, y desde su época de universitario se dedicó a recorrer exhibiendo diapositivas sobre los EE. UU. y los lugares que visitó.
Fue un fotógrafo, cineasta y documentalista, y en la década de 1930 filmó varias crónicas de la vida en Polonia y la Alemania nazi, así como el asedio a Varsovia en 1939.
Al año siguiente, el Gobierno norteamericano le encomendó realizar documentales en varios países americanos, entre ellos el Paraguay, captando importantes momentos de la historia paraguaya de mediados del siglo XX. Falleció en Bronxville, Nueva York, el 20 de octubre de 1974.
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