La muerte del héroe
El martes se cumplirán 150 años de la muerte del general José Eduvigis Díaz, el victorioso conductor de las tropas paraguayas en la defensa de la fortificación de Curupayty, meses antes. El general Díaz había nacido en Cerro Verá, Pirayú, el 17 de octubre de 1833. Ingresó al Ejército y luego pasó a la Policía de la Capital, llevado por su comandante Hilario Marcó, a quien, precisamente, sucedió algunos años después. Debido a su capacidad y eficiencia, el general Francisco Solano López lo nombró su ayudante durante las gestiones de mediación entre Buenos Aires y las provincias del Río de la Plata, ganándose la confianza del alto jefe militar. En 1864 fue designado jefe de la Policía de la Capital y, cuando se inició la Guerra de la Triple Alianza, organizó el célebre Batallón 40, a cuyo frente marchó a la campaña de Corrientes. Ganó ascensos y cumplió importantes misiones guerreras. Fue ascendido a general de brigada a raíz de la batalla de Tuyutí, y tuvo destacada actuación en las batallas de Boquerón y Sauce. José Eduvigis Díaz fue el principal responsable de la defensa de Curupayty y, gracias a la eficiente organización defensiva, nuestro ejército tuvo una rotunda victoria en la batalla del 22 de setiembre de 1866. A finales de enero de 1867, un temerario gesto le llevó a ponerse al alcance de la artillería de la flota enemiga, durante una jornada de pesca, siendo gravemente herido, de cuya consecuencia falleció el 7 de febrero de 1867.x
Conocimientos guaraníes
Es célebre el conocimiento que tenían los aborígenes guaraníes sobre las plantas, y sus características y propiedades. Por ejemplo, conocían numerosas especies con efectos narcóticos, alucinógenos, euforizantes y entorpecientes. Algunas de estas eran el parika o angiko, más conocido como kurupa’y, que era anestésico y narcótico (lo utilizaban para la pesca); kurupa’ymi o kurupa’y, planta con propiedades sicotrópicas. El sumo de estas lo usaban los indios para entrar en trance o adormecer peces. Acerca de estos conocimientos guaraníticos, el sabio Moisés Bertoni escribió: “Lo que en general es ignorado es la propiedad narcótica de estas especies que los indios aprovechan para hacer sus kurupa... Esta propiedad puede ser aprovechada para otra cosa que obtener visiones, pues es del orden de las del opio, con cierta diferencia característica que hace esperar una utilización especial. Aunque no sea de aplicación especial a la medicina, el kurupa es otro recurso que el médico guaraní sabe emplear en ciertos casos. Su uso se liga a la práctica del hipnotismo...”. El syñandy o ceibo es una planta que contiene el alcaloide erithrina, de propiedad sedante y narcótica. Su cáscara es un gran calmante nervioso. Existen otras plantas, cardos, lianas, tallos de menor importancia, como el ka’atái, ysio, ka’apéva; algunas producen alucinaciones auditivas y visuales mientras otras, sonambulismo, pérdida de la noción del tiempo y espacio, etc. Para la pesca, utilizaban plantas entorpecientes conocidas como tinguí, que, según el doctor Dionisio González Torres, “son generalmente plantas tóxicas que contienen rotenona. Machacaban las cortezas, ramas, hojas o frutos y echaban en el agua retenida por el barraje. Al cabo de cierto tiempo, los peces, entorpecidos, eran recogidos con las manos o cedazos”. Algunas otras plantas utilizadas para entorpecer a los peces eran guajaná timbó o guatimbó, karaja bola, kupika’y, andá, kuri’y-vaí, etc.
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Ferrocarril en el Paraguay, diversificación de objetivos
En 1911, el directorio de la compañía ferroviaria propuso la construcción de un ramal de Villa Rica a los saltos de Yguazú y la construcción de un puerto en Villeta con su respectivo ramal de 40 km de extensión a Asunción. Al año siguiente, se inició en Borja la construcción del ramal a los saltos de Yguazú, que también tenía el propósito de explotar los bosques de la Compañía Argentina de Madera. El ramal de 31 km entre Borja y Charará se habilitó el 15 de marzo de 1914. Su prolongación hasta el km 63,400 se habilitó al año siguiente. Poco tiempo después, la compañía abandonó la idea de la construcción de un ramal a Villeta y comenzaron los estudios para un ramal que uniría Paraguarí con Carapeguá; proyecto que también fue abandonado poco después. Además del servicio ferroviario, la compañía también operó otros servicios, como el tranviario, desde 1912, cuando adquirió la compañía de tranvías a tracción animal y a vapor que unía Asunción-San Lorenzo, para la cual formó una empresa subsidiaria: The Tranway and Lighting and Power Co., que el 7 de julio de 1913 inauguró su servicio de tranvías eléctricos y, desde enero de 1914, comenzó a suministrar luz eléctrica pública y a particulares hasta 1918, año en el que vendió la compañía de servicio eléctrico a la Compañía Ítalo-Argentina de Electricidad.
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