ENTÉRESE

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Viejo puerto nuevo

En 1940 caducó la concesión de la Administración del Puerto de Asunción, que estaba a cargo de la compañía estadounidense Asunción Port Concession Corporation, a la que se confío la construcción del “Puerto Nuevo” capitalino, en 1927.

Las nuevas instalaciones portuarias, que comprendían la construcción de los malecones con muros de contención y depósitos de hormigón armado, guinches eléctricos, etc., se libraron al servicio público el 18 de diciembre de 1929.

El primer buque que atracó en la flamante obra fue el buque mixto motor “Glasgow”, de la Compañía Argentina de Navegación Mihanovich Ltda., que condujo más de 1200 ton. de mercaderías generales.

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Los muelles fueron construidos en dos secciones, sobre cuatro hileras de pilotes de cemento armado, tenían una longitud de 280 m lineales cada uno y poco más de 10 m de ancho, embarcaderos para lanchas y pequeñas embarcaciones, además de atracaderos de buques de gran porte.

El 18 de diciembre de 1929 se realizó la solemne inauguración del complejo portuario, con la presencia del presidente José P. Guggiari, ministros del Poder Ejecutivo, parlamentarios, diplomáticos, el director de Aduanas, el intendente municipal de Asunción, empresarios, comerciantes y numeroso público.

En 1940 se creó un ente autónomo, el que pasó a administrar el puerto asunceño, en nombre del Estado paraguayo.

Un pionero

Desde la fundación de la colonia San Bernardino, los laboriosos colonos alemanes se destacaron por realizar las tareas propias de su país. Algunos pusieron fábricas de cerveza, la primera del país, otros explotaban granjas agrícolas o ganaderas.

Uno de ellos, un colono de luengas barbas, fabricaba con el producto de sus lecheras un manjar por primera vez probado en el país: la mantequilla.

Aquel pionero fue Fernando Stelmacher.

Stelmacher producía buena cantidad de mantequilla y, constantemente, cruzaba el lago en canoa, llevando sus productos hasta el puerto Kendall, de donde llevaba hasta la estación de Patiño, embarcándolos en el tren que pasaba diariamente rumbo a Asunción.

De esa manera, los asunceños empezaron a disfrutar de esa delicia, que se sumó a su dieta cotidiana.

Como buen tano

Los que conocen la iglesia parroquial de la ciudad de Paraguarí se darán cuenta de que tiene la fachada simétrica –mirando al oriente, como todas las antiguas iglesias–, con dos torres similares.

Hasta mediados del siglo XX contaba solo con una torre. Pero hasta esa ciudad había llegado un dinámico sacerdote italiano, llamado Gregorio Balzarini Ross, quien desde su llegada fue un activo animador de la vida religiosa y social de la ciudad.

Una de las tareas emprendidas por pa’i Balzarini –laborioso como todos sus compatriotas– fue la construcción de la segunda torre del templo parroquial, a la que adosó un gran reloj, donado por el presidente de la República, general Alfredo Stroessner, quien, años atrás, se había desempeñado como comandante de la Artillería, cuyo cuartel está hasta hoy, precisamente en Paraguarí.

El padre Balzarini, como ya se dijo, fue un entusiasta animador de la vida paraguariense y tuvo destacada presencia en los años en que estuvo en actividad. Inclusive, fue fundador de una escuela que actualmente lleva su nombre.

Un 25 de marzo

Fue asesinado, en una vereda de Buenos Aires, el cónsul de Italia en el Paraguay, quien ejerció sus funciones durante la gran contienda contra la Tríplice, Lorenzo Chapperón.

Don Lorenzo fue un hombre de interesante cultura científica, se destacó en su juventud como estudioso de cuestiones meteorológicas. Ingresó al servicio exterior de su patria y ejerció cargos consulares en Montevideo, Uruguay, y en Rosario, Argentina.

En mayo de 1867 fue nombrado cónsul de Italia en Asunción, ejerciendo el consulado en plena guerra. Dos años después, en diciembre de 1869, se retiró de Asunción y se radicó en Buenos Aires, llevándose supuestamente, numerosos bienes de familias damnificadas por la guerra, confiados a su consulado.

Al parecer, por represalia contra su accionar, fue herido en las calles de Buenos Aires el 23 de marzo y falleció dos días después, el 25 de marzo de 1870.

Por Luis Verón surucua@abc.com.py