05 de Febrero de 2012
ENTÉRESE
Según relatos de don Miguel A. Velilla, en 1926, el presidente Eligio Ayala nombró a su abuelo, don Benjamín Velilla, encargado comercial en el Consulado paraguayo en La Paz (Bolivia). La misión oculta de don Benjamín fue enterarse del grado de verdad de los preparativos bolivianos para una eventual guerra con el Paraguay.
Una vez en La Paz, el señor Velilla realizó varios viajes hasta el puerto chileno de Arica y constató la llegada de importantes cargamentos de armas con destino a Bolivia. Para poner al tanto al gobierno paraguayo y evitar controles de los bolivianos, enviaba sus informes a Asunción, vía Santiago de Chile, por intermedio del entonces capitán Carlos Ibáñez del Campo, jefe del servicio secreto chileno que operaba en La Paz.
Una de las arriesgadas misiones del señor Velilla fue gracias a la intermediación de Ibáñez del Campo, previo pago de una coima de cuatro millones de pesos bolivianos, retirar por unos días los libros de contabilidad del ejército del país del altiplano.
Adquirió una aparatosa máquina fotográfica, alquiló un departamento cercano y, una vez en posesión de dichos libros, los fotografió durante varias jornadas. En esos libros figuraban las piezas de armamento y sus precios, con sus fechas y orígenes, que fueron compradas en los años anteriores por el ejército boliviano. Las fotografías fueron enviadas a Asunción, siempre vía Chile.
Aquellas importantes adquisiciones influyeron decididamente en las medidas tomadas por el Paraguay para un serio preparativo militar con vistas a una futura confrontación bélica.
Los servicios de inteligencia bolivianos, que también operaban en Asunción, consiguieron enterarse de lo realizado por Benjamín Velilla, quien fue declarado persona non grata y expulsado de Bolivia.
El guardia que posibilitó el acceso a dichos documentos probablemente fue fusilado.
Muerte en Cerro León
El 8 de julio de 1922, durante la guerra civil que sacudía al país en aquellos días, ocurrió un accidente de aviación en un paraje cercano a Cerro León, en las cercanías de Paraguarí. El siniestro involucró al avión biplano "Presidente Ayala", tripulado por el aviador inglés Sidney Steward y el paraguayo sargento 1.° Francisco Eusebio Cusmanich, al servicio de las fuerzas gubernistas.
El desgraciado suceso ocurrió a causa de haberse desoldado uno de los caños conductores de combustible, cuya inflamación produjo un incendio, lo que ocasionó que los aviadores perdieran el control de la nave, que se precipitó a tierra, envuelta en fuego. Muy sentida fue la muerte de aquellos aviadores; cuando en la noche del 9 sus féretros fueron velados en una capilla ardiente instalada en el Departamento General de Policía, una multitud desfiló ante ellos.
Ciudadano del Bicentenario
Un casi olvidado nombre de nuestra historia es el de don Antonio Vasconcellos, agrimensor y activo funcionario al servicio de la República. Nació en Caraguatay el 1 de enero de 1869 y estudió en Asunción; egresó de la Universidad Nacional. Muy joven, ya activó en política y fue uno de los fundadores de la Asociación Nacional Republicana.
Activo educacionista, fue director de escuela rural en Itauguá, luego en Asunción, y uno de los fundadores y vicedirector del Colegio Nacional de Villa Rica. Fue jefe de la sección Agrimensura de la Municipalidad de Asunción y de otras instituciones, como el Ferrocarril Central y el Departamento de Tierras y Colonias. Ejerció como ministro interino de Guerra y Marina, y actuó en el Regimiento de Zapadores en la Guerra del Chaco. Como agrimensor, dirigió la construcción del camino empedrado a Caacupé, actual Ruta II. Falleció en Asunción.





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