LA CANASTA MECÁNICA

Este artículo tiene 9 años de antigüedad

¿ÉXITO O SUERTE?.- Tuvo más suerte Donald Trump que Hillary Clinton, me respondió la recepcionista del consultorio médico cuando le pregunté quién había ganado las elecciones norteamericanas.

Incomprobable como el amor es la suerte. Desde la más remota antigüedad, los seres humanos elaboramos una amplia gama de recursos para tratar de controlar eso que llamamos los caprichos de la suerte. En plena era tecnológica todavía subyace el uso de amuletos protectores. ¿Será que Hillary no usó en su muñeca la cintita roja contra la envidia y la mala suerte? También dicen los que saben sobre el significado de los nombres que Hillary, Hilaria en español, significa alegre, agradable. A Donald, de origen escocés, le atribuyen el significado de “quien gobierna el mundo” (¡glup!) y Trump se traduce como triunfo. Bueno, bueno, sí es cierto que el nombre lo trae consigo… Recordemos que gran parte de la infancia de mucha gente de cierta generación estuvo gobernada por las andanzas del Pato Donald, creación de Walt Disney.

Acostumbramos a decir que una persona tiene suerte cuando, en realidad, lo que tiene es éxito conseguido a base de trabajo y entrega. Donald Trump se dedicó a los negocios, a acumular dinero, coleccionó esposas, procreó hijos e hijas, pero no sé si sabe lo que es la familia. Volviendo al uso de talismanes, es interesante comprobar que hasta personas que se autodefinen como racionales suelen tener su corbata u objeto de la suerte. Entre la realidad y la fantasía estos elementos funcionan, porque la fe que se deposita en ellos pone en marcha las insospechadas facultades de la mente humana, que la mayoría de las veces están bloqueadas por el escepticismo o el miedo.

Si se confía en tener suerte, existen muchas más probabilidades de obtener lo que se desea. Quienes tuvieron éxito en diversas actividades y circunstancias confían en seguir logrando éxitos.

Así nomás no se puede descartar la común creencia de que existe gente que es yetatore. Confieso que cuando ante mí nombran a una concejala municipal acostumbrada a sopapear a la gente, inmediatamente llevo mi mano a la teta izquierda.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Si existe o no la buena suerte es imposible de afirmar. Y si existiera, tampoco sería posible guardarla en una caja de seguridad. Sea como fuere, tal vez sería mejor no desdeñar la eventualidad de que elementos extraños a nuestros conocimientos influyan sobre cuanto acontece. Los especialistas esotéricos indican que se puede modificar el campo vibratorio de las personas, por ejemplo, con el uso de un imán sobre el pecho. También dicen que hay que saber controlar estas energías.

Finalmente, comparto lo que dice el escritor Czeslaw Milosz: “No quiero olvidar el común destino de la humanidad ni reclamar para mí una suerte especial. Quiero encontrar el camino de la justicia, librarme de lo superfluo y no conservar sino lo que merezca ser conservado. Quiero darle buen uso a mi cólera y tener la fuerza que solo da el silencio.” Suerte, éxito, buen domingo.

carlafabri@abc.com.py