LA CANASTA MECÁNICA

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CUPOS DE PODER Y VIOLENCIA.- Todavía nos movemos en espacios donde el poder está en manos masculinas mayoritariamente, por eso no es necesario crear un cupo para hombres. Ellos inventaron la genitocracia, ya que acceden a los cargos públicos por el simple hecho de poseer genitales masculinos, sin que se les demande idoneidad ni inteligencia ni honradez para ocupar los mismos. Casi siempre basta con que sean operadores políticos, narcoinversores de campañas electorales, dirigentes de seccional o parientes de alguien influyente para conseguir un puesto en las instituciones públicas.

En el caso de las mujeres, para ingresar a la nómina del funcionariado público, se les exige estudios superiores, conocimientos extraordinarios, fe de bautismo, certificado de buena conducta, etc. También se da la indignidad de que llegan a ocupar un puesto por ser amantes, esposas, exesposas, hijas, sobrinas, etc., de alguna autoridad. Si hombres ignorantes e ímprobos pueden ser senadores, diputados o narco presidente de la República, por qué las mujeres deberían ser intelectuales, técnicas, especialistas, de alta competencia. Con un simple bachillerato ya da. Además, existe el recurso de conseguir siete títulos universitarios, como el caso del diputado Carlos Portillo (PLRA, quien dice ser ingeniero ambiental) que con mucha dificultad se puede expresar en español (más o menos 11.000 votos de Alto Paraná).

Claro que en “compensación de género” tenemos una senadora Zulma Gómez (PLRA llanista), a quien según nos enteramos en las redes, la ciudadanía contribuyente le pagó el viaje para ir a representarnos ante la cumbre sobre el Cambio Climático en Polonia. Nuestra experta ecológica viajó en misterioso silencio, por no decir kañy hápe (su nombre ni aparece en la nómina oficial de la delegación paraguaya), y llevó de compañía a su hijo Javier Bernal, concejal de Ciudad del Este.

ABC Color hizo un inventario de los viajes de la senadora turista y encontró que, para el mes de junio de este año, la mencionada ya había hecho 23 viajes, equivalente a 250 millones de guaraníes en viáticos. La delegación paraguaya ante la COP24 en Polonia estuvo integrada por 30 personas (¡!). ¿Cómo es posible que un país pobre como el nuestro, donde los hospitales públicos no tienen insumos y se desploman los techos de las escuelas, costee el viaje y viáticos de tamaña delegación?

Llevamos tres siglos construyendo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. No precisamente se busca la igualdad en actos de despilfarro del dinero público que rayan la corrupción.

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Aparte de lo aquí expuesto, las mujeres seguimos siendo una minoría política. No se impulsa la ciudadanía de las mujeres, sigue prevaleciendo la exclusión de género, la pobreza y la violencia contra las mujeres. No existen índices que relacionen indicadores de calidad de vida en países de desarrollo alto y medio, con el predominio de la prostitución, el tráfico y la servidumbre de mujeres, la explotación pornográfica de niñas y mujeres o el consumo social de la pornografía y su relación con la violencia de género, por ejemplo.

Para evaluar el desarrollo y la democracia no se tiene en cuenta la violencia contra la mujer, dialécticamente articulada con la violencia masculina en todas sus modalidades. Padecemos la violencia, procuramos reparar sus daños y secuelas, creamos normas y mecanismos que impidan la violencia, sin embargo, todavía falta convencer sobre la perversidad instalada en la violencia de género.

Por carlafabri@abc.com.py