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16 de Octubre de 2016

| Exposición

Objetos que cuentan historias

Por Marisol Palacios

La población paraguaya es el resultado de una rica mezcla de las distintas corrientes migratorias que llegaron al país para comenzar una nueva vida. Nuestra identidad es el reflejo de los infinitos aportes de valientes hombres y mujeres y, como un homenaje a estos, fue habilitado un museo.

El Museo del Inmigrante, ubicado en la planta alta del Centro Cultural de la República El Cabildo, está distribuido en cinco salas. La mayoría de las piezas que componen el rico acervo cuidadosamente seleccionado, pertenecen a particulares, como la familia Scavone, Lloret Patri, Schaerer, Rasmussen, Antonioli Lucca, Vysokolan, Domaniczky, Jojot Armele, la Sociedad Margarita di Savoia y otras que hicieron posible que la exposición contenga objetos tan valiosos, y, también, a instituciones, como el Círculo Italiano, Círculo Ítalo Paraguayo, el Centre Catalá, Dirección General de Migraciones, Colección Museo Tito Aranda, Casa España, Museo de Menonitas, Museo de los Judíos, Consulado de Ucrania e Itaipú Binacional, entre otros.

“Se trata de un museo permanente que invita a apreciar una concepción general de la migración”, cuenta el museógrafo y encargado de arte Carlo Spatuzza. Lo importante de la muestra es el proceso de la migración y que no se trata de un museo cerrado, sino que seguirá desarrollándose con el tiempo. Es el resultado de un trabajo realizado en conjunto por una comisión creada para este fin, dirigida por Margarita Morselli —directora de la institución— y compuesta por el padre José Zanardini, Martín Romano, Ana Martini, Óscar Centurión Frontanilla y el museógrafo y encargado de arte Carlo Spatuzza, a partir de una idea que la directora del Cabildo tuvo tres años atrás y se puso en marcha desde principios de este año, luego de varias reuniones en las que iban trazando qué se quería mostrar y de qué manera.

En la primera sala, la introductoria, se encuentran los mapas de las corrientes migratorias que dieron origen al poblamiento de América, del territorio de los guaraníes al iniciarse la Conquista y sus ubicaciones en el mapa del actual territorio del Paraguay, así como la distribución de las familias lingüísticas; de las colonias rurales y la inmigración urbana, que arrancó en 1855 con la primera colonia que llegó de Francia, Nueva Burdeos, y se ubicó en Villa Hayes. “Pero no prosperó”, señala.

Estos datos fueron elaborados por el padre Zanardini. Lo referente a las corrientes migratorias, textos internos y la elaboración de la línea del tiempo, que atraviesan las salas del museo, fueron desarrollados por Martín Romano.

A partir de los espacios se recorren aspectos relacionados con la inmigración: el viaje, arribo, inserción a la sociedad, producción, aportes —grupales o individuales— y personalidades, tanto en el ámbito social, cultural, político como económico. El desarrollo del museo se pensó como, un tejido. Visualmente, las diferentes corrientes migratorias se encuentran entrelazadas como en una trama en la cual cada hilo tiene su importancia en el tejido de la identidad actual de nuestra sociedad. “Un ejemplo de esto son las fotografías, dispuestas como en capas”, comenta.

Así, superpuestas, se puede apreciar imágenes de italianos, siriolibaneses, húngaros, españoles, japoneses, checos, todo como si fuera un solo tejido. En las distintas capas, también, se puede ver a sus descendientes. “Y todas están dispuestas en vidrieras planteadas como si fueran pequeños escenarios”, explica.

De igual modo, en el centro de la sala se puede encontrar la forma de comunicación del momento, correspondencias, postales y cartas entre parientes, amigos, que hacen alusión directamente al viaje y al arribo de estos grupos. También, los instrumentos musicales que trajeron: a cuerdas de Ucrania, mandolinas de Italia, la que trajo el señor Kasamatsu de Japón, o partituras de Nicolino Pellegrini, que se refieren a la música”, indica.

Así, también, entretejidos en las mesas, hay documentos, pasaportes y registros de migraciones de las décadas de 1920 y 1930. “Tienen que ver con identidad. Por eso decidimos no armar escenarios individuales, sino conformar ese tejido”, recalca.

Cada sala cuenta con un texto de presentación, una reseña que va relatando el lugar, cómo y en qué condiciones los inmigrantes llegaron al Paraguay y cuáles son sus aportes. Algunas paredes están estampadas con gigantografías que muestran el desarrollo de las distintas corrientes migratorias, como una del puerto de Asunción de 1927.

Así se despliegan, ante los ojos del visitante, diversos objetos que hablan de esos hombres y mujeres que hicieron nuestro país, como libros —una parte de la biblioteca de Moisés Bertoni—, fotografías de los trasatlánticos y barcos a vapor de los Mihanovich o Vierci; postales auténticas de Asunción de la década del 20; valijas y maletas de diversos materiales, como cuero y madera. La sala de inserción a la sociedad y el trabajo está compuesta, además de elementos para labrar el campo, por periódicos menonitas redactados e impresos en su idioma, cámaras fotográficas, actas, reglamentos de construcción, botellas de medicina...

Para el curador, los objetos ejercen pequeños santuarios de la memoria, condensan tiempo y espacios, y se convierten en artefactos casi sagrados. Tienen la capacidad de contener los recuerdos de lugares, tiempo e identidades. “Aquí vemos solo fragmentos, pero que en un escenario vuelve a recobrar parte de su esencia y se puede capturar el tiempo, espacio y nos puede llevar a despertar así a la memoria y, entonces, muchas veces, aparece el recuerdo”, asegura.

Así, una vieja carta puede guiar a vivencias de la infancia, una fotografía se vuelve escena, una maleta encierra una trayectoria familiar de exilios. “En eso pensé cuando iba armando las distintas escenas. Un pasaporte tiene la validez de la identidad adaptada a un nuevo contexto. Es por eso que concebimos pequeños escenarios dentro de las vitrinas u ordenados en cajones de trébol que es nuestra madera preciosa”, concluye.

La muestra puede ser visitada de lunes a viernes, de 9:00 a 20:00, y sábados, domingos y feriados, de 9:30 a 17:30.

mpalacios@abc.com.py

Fotos ABC Color/Gustavo Báez.

 
 

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