20 de Abril de 2003

 

¿Por qué nos vestimos?

La ropa es una prolongación del yo, dice el sicoanálisis. Para la semiología es un auténtico lenguaje de signos, mientras que los sociólogos creen que define la clase social, el sexo y la edad. Pero, ¿cuál fue el primer motivo que impulsó a las personas a cubrirse? No se sabe, así como tampoco cuándo fue la primera vez que lo hicieron. Lo claro y cierto es que surgieron con un fin ornamental. Hoy es una forma de comunicación y todo un negocio. En esta nota, la evolución del vestido a través de los años.

Los primeros "vestidos" fueron lo que la sabia naturaleza concedió: la propia piel. Así iban frescos y campantes, de un lado para otro. Pero cuando llegaba el invierno, la piel sola ya no servía. Y dicen que el clima fue, sin duda, una motivación determinante. ¿Pero fue realmente la primera motivación para vestirse? Según una literatura, los vestidos surgieron primero con un fin ornamental y no para producir sensación de calor.
Los viajeros occidentales del siglo XIX que exploraron zonas de África hallaron muchas tribus cuyos integrantes vivían desnudos, como los kabres de Togo, y los nuer, shillukos y duikas de la ribera del Nilo. Los nuer se vestían sólo cuando llovía o hacía frío para realzar su estatus social en las ceremonias. Para apoyar el origen no utilitario de la ropa, J. Flugel, autor del libro Psicología del vestido, destaca que entre las razas más primitivas existen pueblos que carecen de vestidos, pero no pueblos que no se decoren.
Según la historia, los primeros indicios de ropa no son precisamente taparrabos, dice Wundth, autor de Elementos de sicología de los pueblos. Se usaban cuerdas atadas alrededor de la cintura, para protegerse contra los malos espíritus. Esto último se relaciona con el pudor sexual. Los antropólogos, a menudo comentan que en el origen del pudor está la intención de cubrirse mágicamente los orificios del cuerpo para evitar que penetren los malos espíritus.
Se piensa también que los primeros vestidos fueron de pieles de otros animales, suposición que se apoya en indicios arqueológicos sobre el trabajo de las pieles.
La conservación de las pieles con aceites o curtidos fue un segundo salto cultural, como la aguja con ojo, herramienta presente en el yacimiento paleolítico. La gran revolución llegó al tejer fibras vegetales y animales. Los restos más antiguos de lino trenzado anatólico, tienen 8000 años.

El vestido a través del tiempo
Egipto

Rahotep y Nofret ataviados con la ropa egipcia liviana, fresca y sencilla, como corresponde a un país cálido. Las finas telas de lino, las joyas, la peluca, distinguían a las clases altas.
Grecia
La túnica de pliegues era "lo más", en la Grecia arcaica. Se llevaba cosida en los hombros o sujeta con alfileres o broches. A veces se lucía sujeta a la cintura con un cordón.
Roma
Lo principal del atuendo romano era la túnica de lana o lino y con diversos largos, que llevaba la mayoría de las personas. Pero la prenda más característica era la toga, que se colocaba sobre el hombro.
Siglo XVI
En esta época, los hombres iban con jubones, a veces con postizo, calzas y chaleco. Lo más moderno, las mangas acuchilladas.
Siglo XVIII
La moda europea fue "manejada" por Luis XIV, el rey Sol. Introdujo la peluca blanqueada con polvos de almidón o arroz, que terminó simbolizando autoridad. Ricas casacas masculinas y enormes polleras con miriñaque femeninas caracterizaban su estilo.

Fines del siglo XVIII y principios del XIX
El elegante estilo imperio de la época napoleónica estuvo influido políticamente por la Revolución Francesa. Los vestidos femeninos se hicieron livianos y cortados en el talle. Se llevaban sin corsé y casi sin enaguas. Se pusieron de moda las cofias y las levitas de cintura muy marcada.


Cambio radical en el siglo XX
Aparece Dior. Rompió la tónica de la Segunda Guerra Mundial y su política de mujeres uniformadas. Con el New look volvió a hacerlas femeninas, cambiando su silueta con cinturas pequeñas y volúmenes en las polleras.
Coco Chanel convirtió en lujo lo que parecía miseria. Introdujo el punto y la ropa masculina para la mujer, inventó el traje de chaqueta y el traje negro clásico, prendas que todas las mujeres tienen aún hoy en el ropero.
En los años 60 llegó la minifalda inventada por Mary Quant, y se desarrolló todo un estilo que intentaba rejuvenecer: caras de muñecas, cuerpos andróginos y delgados de adolescentes, geometría y flores campestres

Dime cómo vistes....
La natural

Todo su narcisismo está concentrado en el cuerpo y tampoco lo reprime. Prefiere llevar la menor cantidad de ropa posible y elige los tejidos finos, livianos y naturales, pues obtiene mucha satisfacción de su cuerpo y poca del vestido.
La práctica
Busca pasar desapercibida, ya que no se interesa mucho por la apariencia. Tiene su narcisismo fijado en el cuerpo y no en la ropa, aunque reprime sus instintos de exhibirse.

Gris
Quienes prefieren el gris desplazan toda su capacidad de exhibirse hacia la indumentaria, pero censuran fuertemente su narcisismo. Prefieren la sobriedad de colores para definir su rigidez interior.
Colores que causan sensación
Blanco:
Magia y excepcionalidad, pero también muerte. Como símbolo de novia, tiene solo un siglo.
Negro: Dolor y pecado, de ahí el luto. Elegante por su dramatismo y su distinción.
Gris: Modestia y abnegación. Por ser una mezcla: Ambigüedad.
Rojo: Por ser el color de la sangre, sugiere fuerza, vitalidad y calor, pero también peligro. Pasión sexual y enojo.
Amarillo: El color del sol y, por lo tanto, transmite luz, alegría, optimismo y juventud. Se usa mucho en la ropa infantil. Llama la atención.
Azul: Asociado a la distancia del cielo y a la devoción religiosa. Armonía y relajación.
Verde: Naturaleza, libertad y fuerza vital.
Estampado: Cualquier estampado confiere estatus. Las flores se asocian a lo femenino.
Palabras y marcas: Comunica lemas de forma inmediata y clara. Difunde mensajes de consumo.
Marrón: El color de la tierra. Estabilidad y fuerza. Sirve para hábitos, por su austeridad.

Puntaditas
Desde las primeras culturas, los trajes fueron hechos de dos formas: ceñidos o drapeados.
Las antiguas civilizaciones occidentales, como la egipcia, etrusca, griega, cretense y romana tendían al drapeado, aunque combinando ambas formas, también porque el clima no exigía mucho abrigo.
Luego se vino el peplo o túnica griega. Éste consistía sencillamente en dos piezas de tela dobladas por arriba, como un embozo, y sujeto a los hombros con dos alfileres.
El auténtico lujo se mostraba en los adornos y peinados. Las romanas sabían teñirse y rizarse el pelo.
Los niños patricios usaban toga, de origen etrusco. Al llegar a la pubertad, la sustituían por una blanca, la toga virilis.
Otra conquista del mundo clásico fue la ropa deportiva que usaban los romanos en los gimnasios.
Los calzones usaban los celtas, teutones, anglosajones y vikingos, gente sucia y peluda.
Ahora, dentro del vestuario masculino, el pantalón se impuso en el norte de Europa cuando los soldados se dieron cuenta de lo útil y caliente que podía ser esa prenda.
En la Edad Media, la ropa tenía colores vivos. La diferencia entre la aristocracia y el pueblo se notaba en las largas colas de las túnicas femeninas y, principalmente, en los tocados de mariposa, capirote, con cofias, gorras planas, postizos de pelos y redecillas. Los caballeros mostraban sus túnicas cortas de grandes mangas. Lucían zapatos puntiagudos que llegaban a medir 46 centímetros.
Las cruzadas influyeron decisivamente en el vestuario, ya que trajeron de Oriente tejidos más finos que los cristianos.
En el siglo XV, Italia llevó la palma de la moda. El Renacimiento introdujo un modelo de joven elegante que iba vestido con un jubón de terciopelo negro recamado con pespunte de oro, camisa blanca fruncida al cuello con un cordón, calzas ajustadas y capas cortas.
En el siglo XVI apareció un llamativo estilo: los acuchillados. Consistía en rasgar las telas gruesas; por los cortes, aparecían telas finas.
La peluca la introdujo Luis XIV. Era larga hasta la cintura y con rulos. Muy pronto pasó a ser signo de autoridad. Pero en la época napoleónica desaparecieron las pelucas y los corsés, los ropas eran más sencillas y las telas más finas.
La primera producción de ropa en serie fue gracias a Thomas Saint, quien inventó la máquina de coser.
Paul Poiret, en 1908, propuso la desaparición de la tortura femenina del corsé, el miriñaque y la crinolina, una versión menos dura del miriñaque.
En 1857, el inglés Charles Worth abrió la primera casa de modas en París.

Accesorios
Medias

Fueron famosas las de sedas de colores de Nápoles y España, que en el siglo XVIII se pusieron de moda para hombres ymujeres, sujetas con ligas.
Corbata
Símbolo masculino. Proviene del pañuelo de cuello. A mediados del XIX era de lazo o chalina; en el XX fue la única fantasía del atuendo varonil.
Sombrero
Desde la Edad Media hasta principios del siglo XX, hombres y mujeres se han cubierto la cabeza para salir a la calle. Se destacan el sombrero de copa, el hongo y el canotier.
Corsé
Esta tortura femenina tuvo su origen hace por lo menos unos 4000 años. Homero cuenta que los dioses admiraban la figura de Venus, que se ajustaba un cinturón bordado sobre la túnica. El furor llegó a tal punto, que algunos historiadores aseguran que la mujer de Luis XIV, en Francia, llegó a lucir una cintura de 33 centímetros. Durante el imperio napoleónico también lo usaron los hombres.
Vaquero
La prenda por excelencia de la segunda mitad del siglo XX. Esta ropa deportiva sigue creciendo.
Guantes
Mata Hari pidió como último deseo, antes de su fusilamiento, que le llevaran un par de guantes nuevos. Se convirtió en accesorio indispensable a principios del siglo XX, con la elaboración de la fibra artificial y el algodón hacia 1914. En la tumba de Tutankamón se encontraron unos guantes infantiles de lino. Para los asirios eran parte del equipo militar y los vikingos, hacia el siglo X, los usaban de piel de ciervo, pero sin dedos.
Boina
Tiene 4000 años de historia, pero su formato no cambió. Así lo muestra una escultura de la Edad de Bronce, en Cerdeña. Entre los restos arqueológicos de Guldhoi, Dinamarca, se conserva un esqueleto con boina de siglo XI antes de Cristo. Se la usó en la Europa Medieval y Renacentista, y en el siglo XVII ya era el accesorio más popular en las provincias vascas. Entre 1920 y 1930 se impuso entre los directores de cine.
Camisón
Cuando los vestidos ceñidos, pesados y complicados eran un "must", el final del día suponía el alivio, y entonces surgió la camisa de dormir.
En el siglo XVI, con mangas largas y amplias, los camisones masculinos llevaban cortes en los costados y en la sisa; y para ellas, encajes, bordados y cintas. Hacia el siglo XVIII se incorporó la idea de los persas, con pantalones amplios, al mejor estilo de los harenes. De ahí se tomó su denominación, pijama, que significa cubrir la pierna.
Bibiana Quevedo con ropa de Ona Sáez y Adriana Gaona Miss Playa Sajonia 2003, luce prendas de Blue Moon. Peinó y maquilló: Kiki Coiffure.





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