12 de Marzo de 2017

 

Galería de primeras damas paraguayas

Por Beatriz González de Bosio

La historia independiente paraguaya se inicia con dos militares jóvenes, casados, y un profesional mayor muy respetado, soltero. Los dos primeros, los brigadieres Fulgencio Yegros y Pedro Juan Caballero, se casaron, respectivamente, luego de la gesta del 15 de mayo, con Facunda Speratti y Juana Mayor Viana. Facunda apoyó Fuerte Borbón ante invasiones lusitanas comprometiéndose a donar en su nombre una parte del sueldo de su esposo. En cuanto al tercero, el Dr. José Gaspar de Francia, su vida familiar se limitaba a su hermana Petrona Regalada.

Al abogado Carlos Antonio López su matrimonio con Juana Pabla Carrillo Viana lo convirtió en administrador de las propiedades de esta, el actual Jardín Botánico entre ellas. De Juana Pabla se sabe que, aunque su marido extendió la educación a buena parte de la población, no sabía firmar; en la transferencia notarial del palacio Benigno López, dos testigos lo hicieron en su lugar.

Madame Lynch no fue esposa, pero cumplió el papel de primera dama: organizar fiestas y saraos y acompañar al esposo en toda circunstancia. Rechazada por la sociedad y la familia del Mariscal, aprovechó su condición de súbdita británica para que le fueran transferidas muchas propiedades, esperando que los victoriosos de la Triple Alianza no se atrevieran a arrebatárselas. Volvió luego de la guerra a reclamarlas, pero se quedó en Asunción menos de veinticuatro horas debido al tumulto que creó su presencia. Importó los dos primeros pianos, el arpa irlandesa de treinta y cuatro cuerdas, que se convirtió en el arpa paraguaya de treinta y seis, y la polca europea, que dio lugar a la nuestra.

En la era constitucional, el primer jefe de Estado, Cirilo Antonio Rivarola, fue soltero, aunque se le conocieron dos hijas. Salvador Jovellanos se casó con Ercilia Bogado, y no tuvo descendencia.

María Concepción Díaz de Bedoya en primeras nupcias estuvo casada con el presidente Juan Bautista Gill, con quien tuvo cinco hijos y luego de cuyo asesinato, el 20 de Abril de 1877, contrajo matrimonio con el presidente, general Bernardino Caballero, el 7 de setiembre de 1883. Por complicaciones del parto, falleció el 22 de Marzo de 1884. Por matrimonio, la Quinta Gill pasó a llamarse Quinta y finalmente Parque Caballero.

El presidente Patricio Escobar se casó el 20 de junio de 1872 con Ramona Ignacia Garcete, a la que sigue la primera profesional de esta lista con carrera distinguida en la educación por derecho propio: Rosa Peña Guanes, esposa de Juan G. González. Falleció en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1899. En lo que era su residencia funciona hoy el colegio San José, en la avenida España. Rosa Peña, Asunción Escalada y las hermanas Speratti son consideradas próceres de la educación nacional de la posguerra.

Una de las fugaces primeras damas de los presidentes de los años de golpes y asonadas fue Ramona Bareiro Caballero, sobrina de Bernardino Caballero y casada con Marcos Antonio Morínigo, presidente entre junio y noviembre de 1894, luego del derrocamiento de Juan G. González.

El general Juan Bautista Egusquiza estuvo casado con Casiana Isasi, que figura en las memorias de Juan Sinforiano Bogarín como madrina de su consagración episcopal y donante de un cordero asado y diez botellas de vino para la celebración.

Emilio Aceval se casó el 7 de junio de 1883 con Josefina Rivarola. Andrés Héctor Carvallo se casó el 6 de mayo de 1899 con Margarita Salomoni. El coronel Juan Antonio Escurra, que depuso a Aceval y fue depuesto a su vez por la revolución de 1904, estuvo casado con Josefa Rojas. El presidente provisional de la primera era liberal, Juan Bautista Gaona, estuvo casado con Regina Corti Onetto. Lo sucedió el catedrático e ideólogo liberal Cecilio Báez, casado con Marcelina Allende; sus nueve hijos, confirmando que en Paraguay los hijos son de la madre, militaron en la ANR.

El caudillo de 1904 fue el general Benigno Ferreira, casado con María del Carmen de la Mora Isasi. Depuesto el 2 de julio de 1908, lo sucedió Emiliano González Navero, casado con Adela Da Fountoura Lima. Manuel Gondra, el único presidente de la era constitucional que logró ser reelecto (fue electo en 1910 y otra vez en 1920), estuvo casado con Emilia Victoria Alfaro. Eusebio Ayala sucedió a Gondra en 1921, lo que motivó la guerra civil del 22, y estuvo casado con la viuda francesa Marcelle Durand; fue su hijo el eminente arquitecto Roger Ayala. La señora Durand, por cierto, publicó sus memorias.

Eduardo Shaerer, primer presidente civil que completó su mandato entre 1912 y 1916, estuvo casado con Matilde Heisecke, hija de Christian Heisecke, natural de Hamburgo y cónsul del Imperio Austrohúngaro en Paraguay.

Manuel Franco fue uno de los raros presidentes solteros. Dejó cuatro hijos: Evaristo, Fernando, María Ana y Manuel Franco. Murió en pleno ejercicio de sus funciones de un infarto masivo sin poder despedirse de su querida Trifona. Lo sucedió el doctor José P. Montero, casado con Andrea Campos Cervera. José P. Guggiari estuvo casado con Rosa Ramona Rojas. El coronel Rafael Franco asumió el mando provisional luego del golpe militar del 17 de febrero de 1936, que envió a la prisión y al exilio al presidente Eusebio Ayala y al general José Félix Estigarribia; este último gobernó entre agosto de 1939 y setiembre de 1940 y estuvo casado con Julia Miranda Cueto. La esposa de Franco fue Deidamia Solalinde. Félix Paiva fue convocado con el ‘gabinete universitario’ a la caída del coronel Franco y ejerció el poder por dieciocho meses en el curso de los cuales se firmó en Buenos Aires la paz definitiva del Chaco y se llamo a elecciones. Se casó con Silvia Ester Heisecke, que así asumió el mismo rango que su hermana, pues Paiva era concuñado de Eduardo Shaerer.

Higinio Morínigo, presidente provisional, duró ocho años en el cargo, al que llegó por sorteo entre jefes militares, pues el congreso estaba disuelto y la nueva constitución no había entrado a regir plenamente en situaciones de vacío de poder. Casado con Dolores Ferrari, tuvieron varios hijos.

Natalicio González, casado con Lidia Frutos, no tuvo descendencia. Accedió al poder en la era de los candidatos únicos y duró en el mando menos de seis meses. Dejó una obra copiosa con una mirada nacionalista y totalitaria de partido hegemónico cuyos vestigios se extienden hasta nuestra era.

Al general Morínigo lo siguió una era inestable; seis presidentes sucesivos en un año y medio. Entre ellos, Juan Manuel Frutos, que gobernó hasta la elección de Natalicio González en 1948. Raimundo Rolón se hizo cargo brevemente de la presidencia al caer Natalicio González. Fue su esposa Guillermina Rolón Texeira.

Federico Chaves, viudo de Escolástica Patiño, primer viudo que asumió la presidencia de la República, debió parte de su desgaste al poder que dio a su novia, la también viuda Isabelita Vallejos, en cuyo domicilio se llegó a reunir el gabinete de gobierno. Nombró comandante en jefe delegado al general de división Alfredo Stroessner, que, cuando su asonada tuvo éxito, quiso asumir inmediatamente la presidencia provisional, pero fue persuadido de esperar a ser electo como candidato único del Partido Colorado. En esa etapa electoral fue presidente provisional el arquitecto Tomás Romero Pereira, casado con Lilia Arza. Eligia Mora, madre de tres hijos, contrajo matrimonio con el general Stroessner poco antes de que este asumiera el gobierno. Tras el golpe palaciego del 3 de febrero de 1989, a Stroessner lo sucedió su consuegro, el general Andrés Rodríguez, que presidió la transición hacia la democracia y estuvo casado con Nelly Reig.

Juan Carlos Wasmosy, primer civil colorado en completar su mandato desde 1870, se casó con Teresa Carrasco. El ingeniero Raúl Cubas Cubas apenas completó un semestre en la presidencia, que tuvo un final abrupto luego del asesinato del vicepresidente, Luis María Argaña, que motivó el Marzo Paraguayo. Casado con Mirta Gusinky, una de sus hijas fue trágica víctima de un secuestro. Lo sucedió el abogado Luis Ángel González Macchi, presidente del Congreso, casado con Susana Galli Romanach.

Nicanor Duarte Frutos fue el primer presidente no católico. Casado con Gloria Penayo, ambos eran fieles de la iglesia menonita Raíces. Lo sucedió el obispo católico Fernando Lugo, obligado, a pesar de sus votos de celibato, a reconocer a varios hijos, y blanco de demandas de paternidad. Su hermana Mercedes, maestra rural, actuó protocolarmente de primera dama. Apartado monseñor Lugo del poder por un apresurado juicio político, fue sucedido por Federico Franco, casado con Emilia Alfaro, senadora de la nación. El actual presidente, Horacio Cartes, no tiene pareja oficial, y sus hijas y hermana llenan el papel de primera dama.

Estas mujeres acompañaron desde el hogar las trayectorias políticas de los presidentes en el gobierno. Un análisis del papel de estas primeras damas en nuestra historia deja como resultado pocos ejemplos de logros transformadores en educación, salud pública o vivienda, o de apoyo sustentable en el tiempo a sectores vulnerables de la población. La mayoría se limitó a un asistencialismo efímero. Salvando las distancias, sobre todo en lo que a medios se refiere, desde el punto de vista del empoderamiento de los sectores desfavorecidos en aras del bien común, su poca trascendencia contrasta con la de figuras como Eleonora Roosevelt, Alicia de Justo, Eva Perón o Michelle Obama.

beagbosio@gmail.com

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