26 de Setiembre de 2010
Síndrome de Zavala
Sabe Jeu Azarru poner el ojo donde está el defecto, o mejor dicho, donde está el motivo más elocuente de nuestro fracaso como pueblo.
Igualmente, él se empeña en estudiar su psiquis. Confiesa que vive perseguido por las ideas, y que no puede dejar de pensar. Esa circunstancia se debe, sin lugar a dudas, al costado filosófico que forma parte de la traza, del continente del autor sobre el cual me estoy refiriendo en estas líneas.
Se queja él de que no puede dejar de pensar, de que vive acosado por los pensamientos.
Es que el pensamiento crítico en torno a la sociedad es su segunda manera de vivir; al menos, eso es lo que yo supongo.
Y no es que él vaya a estudiar o examinar el "lado trágico" de la vida que tanto dolor de cabeza le causó al español Unamuno. No. Él viene a observar la sociedad, su cotidianidad, su motivo de decadencia, y nos acerca el resultado en este libro que es un ejemplo de talento y de perseverancia.
Ah ... y los espíritus, los entes que lo persiguen, esas almas en pena que entran en estado de contradicción y buscan adueñarse de su personalidad.
Él busca el tesoro escondido que dejó la Guerra Grande.
Pero Jeu Azarru busca también hacernos pasar un rato agradable, con su estilo escritural que en todo momento da señales de vida, travesuras mediante.
Le aconsejo que se deje llevar por el lenguaje original del texto El síndrome de Zavala.







COMENTARIOS