El dinero volvió a refugiarse en la deuda alemana, ante los riesgos de Grecia y el contagio de España, llevando el rendimiento de los bonos alemanes a diez años a su nivel más bajo de la historia. El Gobierno alemán trataba de infundir tranquilidad el viernes, al afirmar que no tiene ninguna duda de que España puede ayudar a sus bancos sin necesidad de asistencia externa.
Por su parte, la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, llamó por teléfono al presidente griego, Carolos Papulias, para recordarle la necesidad de formar rápidamente un gobierno estable después de las elecciones del 17 de junio.
En Estados Unidos, los líderes mundiales se reúnen con el presidente estadounidense, Barack Obama, a partir de la noche de este viernes en la cumbre del G8 en Camp David, donde el debate girará en torno a si la mejor manera de salir de la crisis es optar por la austeridad o por el crecimiento.
Grecia, epicentro de la crisis de la deuda, centrará buena parte de las conversaciones mientras se prepara para volver a las urnas en junio ante la imposibilidad de formar un gobierno de coalición.
Los griegos rechazaron mayoritariamente la política de austeridad en las elecciones del 6 de mayo y se espera que vuelvan a hacer lo mismo el próximo 17, aumentando la preocupación sobre el futuro de las ayudas de la UE y el FMI que ascienden a 240.000 millones de euros.