Globalización en jaque: la guerra comercial después de 70 años de libre comercio

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La globalización, entendida como el conjunto de intercambios de bienes, ideas y personas entres las diferentes partes del mundo, ha sido construida a lo largo del siglo XX principalmente, mediante un conjunto de innovaciones tecnológicas, con implicancias industriales y efectos en la producción, así como a la revolución de los medios de transporte. Después de las dos guerras mundiales e incluso a pesar de la guerra fría, la economía mundial comenzó a crecer mediante los intercambios y las inversiones entre los diferentes países.

La expansión sostenida de Estados Unidos (EE.UU.) y regiones como Europa primero, luego el conjunto de países asiáticos y finalmente de América Latina, estuvo muy asociada al incremento de la producción, la industrialización, las exportaciones y a la emergencia de los servicios, no ya solamente en el seno de cada país, sino sobre todo basada en la producción y las necesidades de los distintos países de regiones diferentes, en un marco de intercambios de bienes facilitado ante todo por el transporte marítimo.

El año que se cierra ha presentado situaciones y eventos no esperados y hasta sorprendentes. El más importante es sin dudas la denominada guerra comercial, antónimo del libre comercio, entre EE.UU. y China, generada a partir de la interpretación del presidente americano Donald Trump de que las importaciones, especialmente aquellas provenientes de China, estaban robando los empleos de los trabajadores americanos. Por lo tanto, para disminuir los efectos negativos, el presidente Trump decidió aplicar aranceles a la importación de una serie de productos de origen chino, logrando que estos se encarezcan en el mercado americano. Por su parte, el Gobierno chino respondió con la misma determinación de establecer aranceles a sus importaciones provenientes de EE.UU.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, las políticas económicas occidentales para no decir mundiales se basaron en la apertura entre los diferentes países, de forma a generar intercambios. Paulatinamente, las naciones comenzaron a desarrollar sus sistemas productivos orientados tanto a sus respectivos mercados internos como para la exportación. En efecto, el dinamismo del comercio exterior fue uno de los factores de crecimiento económico que, a su vez, favoreció la industrialización de las principales economías. De esta manera, a lo largo de más de 70 años las naciones se concentraron en realizar ajustes para favorecer el comercio. La Unión Europea, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y el Mercosur, entre otros, fueron los instrumentos de reducción y en varios casos hasta de eliminación de barreras arancelarias.

La guerra comercial iniciada por EE.UU. contra una de las economías de mayor volumen, como lo representa China, significa un retroceso considerable a los niveles de intercambios entre las diferentes economías. La reciente tregua de 90 días, que vencería a finales de marzo de 2019, a la guerra comercial establecida en la reunión del G20 realizada en Buenos Aires hace algunas semanas, da más espacio para que las negociaciones lleguen a un buen término y finalmente se alcance un armisticio total y definitivo, que sería el mejor final para estos países que en conjunto representan el 33% de la economía mundial.

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En la misma temática desglobalizadora, la intempestiva salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (Brexit) significó un retroceso a la globalización, ya que este país de relevancia productiva y comercial, antiguo imperio propulsor del capitalismo y del comercio entre regiones muy lejanas, desde el siglo XV, decide a inicios del XXI alejarse de la Unión Europea, complicando su situación económica. Las recientes propuestas alternativas generadas por Gran Bretaña para intentar paliar los efectos negativos de la salida del bloque no se han materializado.