Interés: es el precio del dinero. Se trata de lo que pagamos por tomar un crédito o el precio que recibimos al depositar capital en una cuenta de ahorros.
Interés compuesto: es el interés que se acumula al capital.
Interés simple: se refiere al interés pagado normalmente sobre el capital original y que no se agrega a dicho dinero.
Inversión: es el acto mediante el cual se obtienen bienes o títulos que, en el tiempo, ofrecen mejores rendimientos que los ahorros, pero que también podrían implicar un mayor riesgo de pérdida de ese ahorro.
Largo plazo: tiempo establecido de más de un año.
Lavado de dinero o activos: se refiere a las actividades y transacciones financieras que son realizadas con el fin de ocultar el origen verdadero de fondos recibidos de actividades ilegales. El objetivo es darle a ese dinero ilegal la apariencia de que proviene del flujo lógico de actividades legalmente constituidas y circule libremente en el sistema financiero.
Meta financiera: es lo que nos proponemos lograr en términos monetarios, empleando nuestro tiempo, esfuerzo y recursos laborales y económicos. Como toda meta, debe ser cuantificable, realizable y debe tener indefectiblemente un límite de tiempo.
Fuente: Glosario financiero. Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF).