07 de Febrero de 2012
¡Dar gracias!
La importancia de ser agradecidos
Todas las noches, Hugo y su hijo oraban a Dios pidiendo por sus necesidades y las de sus familiares.
Un día, el padre dijo:
Hoy vamos a pedir a Dios por la salud del tío Roger.
Y así lo hicieron durante una semana. Luego de unos días, el padre dejó de pedir y el hijo preguntó:
Papá, ¿por qué ya no oramos por el tío Roger?
Es que Dios ya lo sanó respondió el padre.
Y si ya está bien el tío replicó el hijo, ¿no deberíamos agradecer a Dios por lo que hizo?
La mayoría de las veces, nos resulta más fácil pedir que agradecer. La gratitud del que pide abre la mano del que da: el agradecimiento facilita la generosidad. A continuación, un escrito de un autor desconocido, con algunos motivos para dar gracias a Dios.
¡Da gracias a Dios!
Da gracias por la vida misma
aunque la tuya no sea la más perfecta,
Dios te la dio y el tenerla es ya un milagro.
Aprende a valorarla para hacerla llevadera,
no hagas de ella algo vano y vacío.
Da gracias por el aire que respiras;
es tan natural y vital que ni cuenta te das
de que sin él con seguridad no vivirías.
Por cada respiro que des, recuerda y ten presente
que Dios lo creó pensando en ti.
Da gracias por la luz del sol
es la que te permite ver el día en esplendor.
La que da vida a la hermosura de la Creación
y da calor a los seres vivos de la tierra.
Da gracias por la noche,
Dios la hizo para darnos descanso.
Para que la tierra repose del afán del día,
y es cuando realmente puedes relajarte y meditar.
Para poder reponer fuerzas para seguir adelante.
Da gracias por el agua que cae del cielo,
Dios la envía para hacer de nuestro suelo
fértil y productivo.
Y es la misma agua que al estar sedientos
calma nuestra sed.
Da gracias por las pruebas que llegan a ti;
no te lamentes cuando estas llegan,
mas bien tómalas de un modo positivo.
Las pruebas purifican tu espíritu
Y te hacen más fuerte para enfrentarte a la vida.
Da gracias por todo lo que eres;
no te quejes de que no siempre es como quieres.
Dios permite todo lo que llega a tu vida,
pero lo permite porque tiene su razón de ser.
Nada pasa solo porque sí;
al final verás y entenderás la razón.
Da gracias a Dios por todo,
por las cosas grandes y aun por las pequeñas.
Él, muy agradecido, nos recompensará.
Da siempre gracias...
Sentirás alivio y paz si las das de corazón.
Tarea:
Escribe en una hoja todas las cosas por las cuales estás agradecido; también puedes anotar lo que te gustaría recibir y agradece desde ya. Esto te ayudará a valorar más tu vida y a activar tu fe.






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