04 de Febrero de 2012

"Perdonar es difícil"

Referente indiscutible de la militancia contra la dictadura, médica y luchadora social, fue perseguida por el régimen stronista por sus ideales de justicia, con los que se mantuvo eternamente comprometida.

Ya desde otro tiempo, sostiene: "¿Me pedís que defina el perdón? Yo digo que hay que castigar a todos los culpables". Hoy, 3 de febrero, se cumple el vigésimo tercer aniversario del derrocamiento del régimen militar dictatorial que soportó Paraguay durante 35 años; el más largo de Latinoamérica. Apenas una semana atrás (el 27 de enero), se conmemoraba el Día Internacional de Recordación del Holocausto por designación de la ONU, en memoria de la liberación del mayor campo de exterminio nazi en Auschwitz, Polonia, ocurrida en la misma fecha, hace 67 años.

Ambos constituyen momentos de gran vulnerabilidad emocional para millares de personas que morirán con las secuelas de los actos de horror que atentaron contra sus derechos humanos de forma directa o indirecta, en carne propia o en la de sus seres amados. Para muchas de ellas, esos episodios son absolutamente incompatibles con la palabra "perdón"; otras simplemente los enterraron como mecanismo de autoprotección, de acuerdo a la opinión de expertos en salud mental. Aun así, los hechos sucedieron y el olvido de las circunstancias atravesadas no debe ser ninguna posibilidad.

Muy predispuesta, Gladys Meilinger (83) nos abrió las puertas de su memoria. Vestida de blanco, pues aún se siente fuerte, incluso tras el último derrame que sufrió hace poco más de un año, cuenta: "Me dio porque rabié; escuché sobre otro negociado", sin bajar la guardia en temperamento y convicción. Con mucho esfuerzo físico, don Rodolfo Sannemann (RS) se acerca a su compañera de toda la vida para escuchar una vez más el relato de su batallar, el cual ansían sea útil para hacer justicia en Paraguay. "Vení, mi amor, sentate a mi lado", invita Gladys a Rudy.

Ella fue secuestrada de su consultorio en Misiones (Argentina) durante el Plan Cóndor, el 24 de marzo de 1976, dos días antes de que tomaran a su marido. Sus hijos, Martín y Ruth, desamparados con 15 y 14 años, respectivamente, fueron acogidos por parientes. La trajeron a Paraguay, donde fue recluida en un campo de concentración de Emboscada. Un año después, la trasladaron a la temible ESMA (Buenos Aires), donde sufrió torturas físicas y psicológicas. Sobrevivió gracias a la presión de organizaciones internacionales, principalmente la Embajada alemana. El calvario del exilio llevó a la pareja a Venezuela y Alemania. Regresaron a Paraguay en 1988. Ella escribió dos libros: Paraguay en el Operativo Cóndor y Paraguay y la Operación Cóndor en los Archivos del Terror. Próximamente, presentará el tercero con nuevos datos, clarificando acontecimientos.
  
Tras tantas décadas, ¿recuerda patentemente toda su labor? La lucha continúa; la democracia aún carece de forma. Se consiguieron algunas cositas con este gobierno, pero falta muchísimo. Todos esos "Carlos", que se jactan de haber logrado la democracia, no hicieron más que blanquearse. Por eso Lino Oviedo habla en los medios de lo "preocupados" que estaban porque la dictadura era muy larga, y a algunos militares les "preocupaban los desaparecidos, secuestrados, asesinados". Sí, pobrecito, él no sabía nada.

RS: Él integraba la seguridad de Estado de Stroessner; sabía bien dónde estaban los detenidos o muertos y no cuenta.

Sigue en carrera política. Trabaja con mucha gente joven que no lo conoce. Nosotros sí conocemos a todos estos "grandes demócratas", por eso estoy por lanzar otro libro, resumen de los anteriores, donde agrego cosas. Debería llegar a las escuelas; desde 6.º grado ya se puede comprender qué sucedió y quién es esta gente.

¿Sabe quién la torturó? Por supuesto. En mi primer libro hay nombres de presos y torturadores. Aquí no se removió, no se castigó como en Argentina, Chile o Uruguay. Unos cuantos fueron a Tacumbú, aparentemente presos, pero son multimillonarios, siguen sumando a lo que robaron antes. Uno es empresario ahí, vende empanadas y pizzas al penal mismo; hasta crack comercializan.  

Muchos se preguntan sobre la tortura. ¿Qué les hicieron, cómo sobrevivieron? Es una parte muy difícil; las palabras no alcanzan. Rudy nunca quiere hablar; yo sí. Di charlas en colegios; tengo material, películas argentinas sobre El Proceso, la Operación Cóndor. La película La noche de los lápices muestra que mataron a criaturas. Cuando vino Pablo Díaz, único sobreviviente, a Puerto Yguazú, recordamos a las familias enteras desaparecidas, escarpines de bebés hallados. En Argentina fue terrible.  

RS: Quien vivió la tortura no quiere recordarla. A mí me torturaron bestialmente. La Triple A me iba a matar; me salvó la Embajada alemana. Si no se hace justicia, el sentimiento permanente es una gran amargura.

¿Es posible perdonar? No sé. Como definición del perdón, digo que todos los culpables deben ser castigados. Cuando Rudy estuvo internado, siendo aún funcionario de la Cámara de Senadores, ese que ahora se hace llamar Alfredo Stroessner (Goli Domínguez Stroessner) envió un telegrama deseándole buena recuperación. ¿Cómo se atrevió? Cínico y descarado. Perdonar es difícil.

RS: Supe que el mismo hombre dijo: "Estuve cerca de la casa de Sannemann, pero no pasé porque no sé cómo me recibiría". Hizo bien en no venir. ¡Un stronista en mi casa! Son unos rova’atã.

Unos opinan que la descendencia no tiene culpa del actuar de sus mayores. Supuestamente nada sabían, pero deben conocer su historia familiar. Se habla de perdón por desinformación. 

¿Cómo luchaban? Hacíamos reuniones, repartíamos panfletos. Teníamos un micro desde donde emitíamos un programa radial clandestino. Fue el primer Mercedes Benz que entró a Paraguay, era de Cóndor; acá lo destrozaron.

RS: Teníamos loca a la policía.

¿Qué decían? Denunciábamos a gente, hechos de represión. Teníamos tres folletos; el juvenil del Mopoco, llamado Hondita, bien grosero y directo; el de los mayores, Reivindicación, con un lenguaje más serio; y el 18 de Agosto, de la Confederación Paraguaya de Trabajadores. Distribuía desde mi consultorio; éramos caraduras, hasta en el Ministerio del Interior entrábamos a dejarlos.

¿Usted y su marido aún coinciden o el tiempo los cambió? Seguimos contando exactamente la misma historia. Estamos todo el tiempo juntos. A veces no hablamos; eso significa que estamos recordando.

¿Cómo llevó la familia? Soy encarnacena y mi marido, concepcionero. Nuestras familias siempre nos cuestionaron. Para todos, yo era la "supermujer", que enseñaba Medicina y Literatura revolucionaria a los guerrilleros, entrenaba sobrevivencia en un campo. Gladys era la incitadora y Rudy, el santo. Como médica, acepto que me dediqué muchísimo a la gente, hice todas las especializaciones que había.

RS: Mis parientes decían que ella era una comunista.

¿Cuál es la relación con sus hijos? Hace poco le pregunté a Rudy si sentía culpa, como yo, por no haberles dado estabilidad. Andábamos de un país a otro; nunca pudieron hacer amigos, debían adaptarse pronto. Dijo sentir lo mismo, pero Martín y Ruth nos dijeron: "Mamá y papá, estamos muy felices por lo que hicieron y vamos a seguir su lucha. Ustedes hicieron muy bien".

En profunda autoevaluación, ¿cómo se siente? Trato de disimular mis dolores. Me siento fuerte aún, hablo fuerte. Miro mucha tevé con mi esposo. No podemos salir por problemas de salud. Nos habría gustado ir a los actos del Bicentenario; los vimos por la tele. Disfruto de mis hijos, mis nietos (5) y bisnietos (2); de estar viva y poder presenciar pequeños actos de justicia. Este gobierno, sobre los anteriores, aunque calladamente, hizo cosas. Nos gustó que IPS quitara las placas de bronce de Stroessner de sus sedes. Hace sentir que nuestra lucha valió la pena.

Ayer los jóvenes ponían astucia, valor, hasta clandestinidad, ¿qué falta hoy? Información, saber qué y cómo sucedieron los hechos. Los jóvenes son la esperanza. Ojalá la gente no pierda la memoria, que piense en quienes ya no están.

¿Sigue siendo colorada? Claro. ¡Tanto luchamos! Me asombra que me pregunten por qué mis hijos son liberales. Les dimos libertad de decisión y pensamiento.

Si volviese atrás, ¿viviría lo mismo? Yo no cambié. Haría lo mismo en las mismas condiciones, pero con más experiencia. Valoro la larga vida al lado de mi marido, haber tenido a mis hijos, la armonía de mi casa, la paz que hay en nuestras vidas. Valoro no guardar rencor, pero sí esperar justicia.

Hoy, la doctora Sannemann ya no ejerce por dificultades de salud, aunque su pasión política continúa viva, con la esperanza de ver tiempos mejores.  

LA VIDA Y LA MEMORIA 

Triple A: La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), también llamada Triple A, fue un brazo parapolicial argentino de ultraderecha que ejecutó a innumerables políticos de izquierda en los 70.

Plan Cóndor: Operativo conjunto de las fuerzas de seguridad de los regímenes militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay, desarrollado en la década del 70, cuyo objetivo fue el combate a la subversión contra las dictaduras.

"Carlos": Alias utilizado por los jefes de la conspiración que derrocó a Stroessner, mediante un golpe de Estado.

Esma: Escuela Superior de Mecánica de la Armada, habilitada como institución de instrucción militar. Durante la dictadura argentina (1976-1983), se convirtió en un centro clandestino de tortura e interrogatorio.

Mopoco: Movimiento Popular Colorado, rama interna del Partido Colorado, expulsada por levantarse contra el régimen dictatorial del General Alfredo Stroessner Matiauda, quien gobernó Paraguay desde 1954 hasta el 3 de febrero de 1989, hace 23 años.

Texto Lourdes Peralta ll lperalta@abc.com.py

Fotos: Guido Carvallo y Archivo ABC Color
  • ¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes?
    Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox.

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo

 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar