Un poco de historia
Cuenta la leyenda que uno de los orígenes paganos de la ceremonia de intercambiar obsequios era que varias civilizaciones celebraban rituales durante el solsticio de invierno, en honor a sus dioses. Una de las más conocidas era Saturnalia, una celebración de la antigua Roma en la que se honraba a Saturno, Dios del grano y la agricultura.
Las celebraciones tenían lugar entre el 17 y 24 de diciembre e incluía el intercambio de regalos como deseo de buena fortuna para la próxima cosecha.
Origen de Papá Noel
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La historia nos remota al siglo IV en la región de Licia (hoy Turquía), donde habitaba un niño llamado Nicolás, quien heredó inmensas riquezas tras quedar huérfano y, luego, se convirtió en un caritativo sacerdote que ayudaba a pobres y desamparados. Sigue narrando la leyenda que, un día, un padre viudo se acercó a pedirle auxilio, ya que no podía pagar la dote de sus hijas, lo que las condenaba a una vida de esclavitud sexual. Nicolás decidió obsequiarle una bolsa de oro a cada una, arrojándolas a través de la chimenea del hogar. Las bolsitas con las monedas cayeron en las medias de las niñas, que se habían colgado allí para secarse. Así se dio otro origen del ritual de regalos navideños que conocemos en la actualidad.
Significado bíblico
Según la Biblia, tras el nacimiento del Niño Jesús en un establo de Belén, los tres Reyes Magos viajaron a Nazaret con una serie de ofrendas y regalos para el nuevo rey de los judíos, que consistía en incienso, oro y mirra. Independientemente de su origen, la verdad es que, hoy en día, la mayoría de las familias y sociedades occidentales celebraban la Navidad con regalos.
En la actualidad, la tradición de intercambiar regalos es de trascendencia universal y no solo representa un momento de unión con nuestros seres queridos, sino, además, una gran oportunidad para impulsar el comercio y la economía. En esta práctica tampoco se trata de dar sin medida ni de volver esta tradición como una demostración de estatus económico o poder. Esto puede tener el efecto de desalentar a los demás a que nos tengan en cuenta a la hora de regalar o intercambiar obsequios.
Una linda y emotiva tarjeta, un delicioso dulce o un lindo gesto pueden ser excelentes alternativas para regalar en Navidad.
Recuerda: “La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas, la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante”.
Hasta la próxima entrega…
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