02 de Enero de 2013 07:20

 

“Argo”: el cine al rescate

Por Kike Sosa

Ben Affleck dirige y protagoniza una emocionante historia en la que la realidad se viste de ficción.

Tenía pensado inaugurar este espacio de reseñas con “Ralph el Demoledor”, cuya reseña saldrá el próximo viernes en coincidencia con el estreno del filme en salas de Paraguay. Sin embargo, el pasado viernes llegó a nuestro país “Argo”, el muy aclamado filme dirigido y protagonizado por Ben Affleck, y me pareció no solo atractivo sino necesario hablar de él.

Y es que “Argo” es, por ponerlo en los términos más sencillos y contundentes posibles, una fantástica película, una lección en guión, edición, actuación, y en cómo todos esos factores tan diversos y muchos otros que componen un filme pueden encajar tan a la perfección para convertir dos horas de nuestras vidas en un viaje en el tiempo repleto de emociones; viendo “Argo” recordé una vez más por qué amo el cine.

Aunque obviamente aderezado con cierto toque de ficción para hacer la historia más emocionante y cinematográfica, “Argo” está basada en hechos reales ocurridos en Irán a principios de 1980, luego de la revolución que supuso el derrocamiento del rey pro-Occidente del país del Medio Oriente. Enfurecida por el asilo otorgado al rey por los Estados Unidos, una multitud toma por asalto la Embajada norteamericana en Teherán, la capital iraní, y captura a sus empleados.

Sin embargo, seis empleados de la sede diplomática lograron escapar y se refugiaron en la casa particular del embajador canadiense en Teherán. Meses después, un agente de la CIA estadounidense idea un insólito plan para rescatarlos: hacerlos pasar por ciudadanos canadienses que forman parte del equipo de producción de una película de ciencia ficción.

En su tercer filme como director, Affleck –quien además interpreta al mencionado agente de la CIA, Tony Méndez- confirma el increíble dominio que tiene del lenguaje cinematográfico, retratando una historia en la que el suspenso, el detalle digno de un documental y el humor se entremezclan impecablemente.

En una creativa y breve introducción nada más comenzar el filme, se exponen de manera concisa los antecedentes políticos que llevaron a la revolución, para luego pasar a retratar de forma estremecedora el asedio y asalto a la Embajada, una escena que por sí misma bien vale el precio de la entrada al cine; y es que el rumor de los cánticos y los gritos enfurecidos de la multitud, el ir y venir entre las tomas en estilo de filmación real de los disturbios y la tensión de los funcionarios diplomáticos, con la excelente edición de William Goldenberg llevando la batuta, dan como rsultado una secuencia angustiante que sólo puede ser apreciada en toda su gloria con el sonido de una sala de cine.

Luego el filme se divide en dos. En su primera parte se centra mayormente en la concepción y preparación del plan para rescatar a los “huéspedes” atrapados, momentos que Affleck aprovecha para poner humor en la película, principalmente por medio de Alan Arkin -ganador del Oscar por “Pequeña Miss Sunshine”- y John Goodman (“El Artista”) como los contactos hollywoodenses de Méndez, un productor y un maquillador ganador del Oscar, respectivamente. Arkin se lleva algunos de los momentos más memorables y las mejores líneas, y es muy probable que vuelva a competir por un premio de la Academia.

La segunda parte se concentra en la ejecución del plan en sí desde el viaje de Méndez a Teherán, y deja el humor de lado para zambullirse de nuevo en la tensión del peligroso procedimiento, culminando en un clímax casi insoportable en el que de nuevo Affleck se sirve del destacable trabajo de Goldenberg -el filme salta con agilidad entre los tres frentes en que se desarrolla la acción con un ritmo perfecto-, la fuerza de las actuaciones y la banda sonora, y lo “extranjero” de la situación; los diálogos de guardias y soldados en farsi son dejados en varios momentos sin subtítulos, poniendo al público en la perspectiva de los rehenes que no entienden lo que les dicen, aumentando aún más la preocupación y la tensión.

Si hay algo en lo que el filme se queda algo corto es en la caracterización de los seis funcionarios; probablemente a Affleck le hubiera convenido darles algo más de tiempo en pantalla para darles más desarrollo y dar al público más oportunidad de conocerlos mejor; sin embargo, es un detalle que si bien hubiera sumado, no resta nada a la película.

“Argo” es, a riesgo de sonar redundante, un filme fantástico, una emocionante lección de historia y una obra de suspenso de primera, y ciertamente una de las mejores propuestas cinematográficas que han llegado a nuestras salas en los últimos meses.

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Argo

Dirigida por Ben Affleck

Escrita por Chris Terrio

Producida por Ben Affleck, George Clooney y Grant Heslov

Edición por William Goldenberg

Dirección de fotografía por Rodrigo Prieto

Banda sonora compuesta por Alexandre Desplat

Elenco: Ben Affleck, Alan Arkin, John Goodman, Bryan Cranston, Victor Garber, Tate Donovan, Clea DuVall, Scoot McNairy, Rory Cochrane, Christopher Denham, Kerry Bishé y Kyle Chandler


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