"La Noche del Demonio": sustos con menos inspiración

Luego de estrenar la excelente “El Conjuro”, el director James Wan presenta una secuela de su filme de 2011 “La Noche del Demonio” que no logra mantenerse a la altura del original.

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Con filmes el muy pasado por alto filme de suspenso Sentencia de Muerte (2007) y el sorprendente filme de terror sobrenatural La Noche del Demonio, el joven realizador australiano James Wan pasó de ser simplemente “el director de la primera El Juego del Miedo” a convertirse en un director al que estar atento, al menos en mi opinión. Con su éxito de este año El Conjuro mi opinión sobre mejoró aún más.

Con La Noche del Demonio: Parte 2, Wan completa una tripleta de terror sobrenatural volviendo a plasmar en pantalla su capacidad de crear personajes queribles y atmósferas genuinamente aterradoras, pero en gran medida deja de lado aquella extravagancia visual y estética que hizo que la primera parte de esta historia fantasmal se destacara, lo que convierte a esta secuela en una película que, aunque tiene sus momentos –algunos de ellos muy buenos- finalmente se siente como “una más de fantasmas”, palideciendo ante los dos filmes anteriores de la filmografía de Wan.

La película comienza apenas horas luego de lo ocurrido al final de la película anterior, con la familia Lambert mudándose con la esperanza de dejar atrás los traumáticos eventos del pasado. Sin embargo, los sucesos paranormales siguen ocurriendo a su alrededor.

Una advertencia: es prácticamente un requisito obligatorio el haber visto la primera parte antes de atreverse con esta secuela. La historia continúa exactamente donde el primer filme acabó, y Wan y su guionista Leigh Whannell no se molestan en tratar de ofrecer explicaciones para los primerizos. Si no vio usted la primera parte, probablemente se sentirá algo confundido, en especial cuando la historia comienza a ir hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, mostrando partes del primer filme desde una nueva perspectiva.

Con todo, es un guión que une de forma sólida e incoluso bastante satisfactorias e ingeniosas ambas películas, gradualmente atando ciertos cabos que quedaron sueltos en la primera película o en los primeros minutos de la propia secuela. En verdad se siente como la segunda mitad de una sola historia, en vez de parecer simplemente un añadido inventado luego de que la primera parte tuviera éxito.

Esta continuidad se extiende también a lo estético, al estilo visual ligeramente surrealista, la fotografía opaca y la banda sonora rica en estridentes instrumentos de cuerdas que suman a esa sensación a medio camino entre lo “retro” y lo moderno que da el filme. Mientras El Conjuro me recuerda a clásicos como El Exorcista y los incontables filmes de ese estilo que siguieron a la obra maestra de William Friedkin, mientras reveía “La Noche del Demonio” y luego veía su secuela, no podía dejar de pensar en lo mucho que me recordaba a series de televisión como Escalofríos y ¿Le temes a la oscuridad?, tanto por la ausencia de violencia gráfica como por un aire paradójicamente infantil alrededor de la narrativa; se ve y se siente como una historia que se contaría entre jóvenes reunidos alrededor de una fogata en un campamento.

Lastimosamente, parece que esa creatividad y elegancia a la hora de asustar que Wan exhibió con la primera parte quedaron algo de lado con la secuela. Ninguno de los nuevos espíritus que trae el filme son particularmente memorables, y los sustos dependen demasiado de los ruidos repentinos y las apariciones bruscas, lo que no está mal en moderación, pero que en esta ocasión –a diferencia de los últimos dos filmes de Wan- no están acompañados de momentos inolvidables. No hay un momento en La Noche del Demonio: Parte 2 que se acerque a la peculiaridad inquietante del “niño danzante” o la “familia sonriente” de la primera parte, o al impacto de escenas como el juego de aplauso en el sótano de El Conjuro, por citar ejemplos concretos.

Aunque la película retiene la identidad que se estableció en el filme original –la sencillez de las apariciones, la austera pero opresivamente inquietante representación que el filme hace del “Más Allá”, todo está de vuelta-, en esta ocasión Wan no hace nada particularmente interesante con lo que tiene a mano.

De nuevo, el elenco se porta de forma correcta, con Patrick Wilson y Rose Byrne sólidos en sus papeles. Wilson en particular logra resultar sorprendentemente amenazante, una faceta poco vista en un actor mayormente relegado a papeles de “tipo bueno”.

Luego de dos filmes excelentes de James Wan, La Noche del Demonio: Parte 2 deja una ligera sensación de decepción. Las intenciones son buenas, y por algunos momentos la ejecución también lo es, pero al final la película carece de algo que la distinga de las numerosas otras propuestas de terror sobrenatural.

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LA NOCHE DEL DEMONIO: PARTE 2 (Insidious: Chapter 2)

Dirigida por James Wan

Escrita por Leigh Whannell

Producida por Jason Blum y Oren Peli

Edición por Kirk M. Morri

Dirección de fotografía por John R. Leonetti

Banda sonora compuesta por Joseph Bishara

Elenco: Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Lin Shaye, Barbara Hershey, Steve Coulter, Leigh Whannell, Angus Sampson y Danielle Bisutti

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