16 de Octubre de 2011 07:33

 

Guns N' Roses escribe historia del rock en Paraguay

Por Jorge Coronel y Kike Sosa

/ ABC Color

Tras 26 años de existencia, los estadounidenses Guns N' Roses –una de las agrupaciones más emblemáticas del hard rock en todo el planeta–dieron en la noche del sábado su primer concierto en Paraguay, en el primer encuentro del Personal Asunción Rock Festival. Una histórica noche que quedará grabada a fuego en la memoria de los fans.

Ni armas, ni rosas. Ni democracia, ni China. Guns N’ Roses lleva la historia del mejor rock en sus venas.

Durante más de dos meses, desde el anuncio del concierto a principios de agosto –de la mano de la productora Garzia Group y de la firma de telefonía Personal– hasta la noche del 15 de octubre, la expectativa y la ansiedad por el concierto del grupo liderado por el polémico cantante Axl Rose creció día a día –y cada vez más– a medida que la fecha programada se acercaba.

Las entradas se vendían a un ritmo frenético, y en cantidades que causaban perplejidad. Con certeza, ayudó el hecho de que las entradas podían conseguirse en combos con descuento, junto a las de otro concierto inédito en el país: el de los estadounidenses Aerosmith, a celebrarse el 25 de octubre.

Los concursos que se organizaban por entradas gratis recibían avalanchas de participantes. Entre ellos, las entradas exclusivas que sorteó ABC Digital para sus lectores.

Este año vio un gran número de conciertos de artistas que por primera vez pisaban Paraguay: la cantante colombiana Shakira rompió récords en marzo, el grupo norteamericano Deftones estremeció el Jockey Club de Asunción en abril, la estadounidense Miley Cyrus trajo rock y pop en mayo, Limp Bizkit sacudió miles de cabezas en julio. Todos estos recitales levantaron su cuota de expectativa y emoción.

 
ABC Color - Jorge Rolón
Pero Guns N' Roses era distinto. Ninguno de los artistas extranjeros que tocaron en el país este año contaba con la trayectoria y la historia de esta banda de California, Estados Unidos, con casi tres décadas en las cuales insertaron canciones como "Welcome to the Jungle", "Don't Cry", "Sweet Child O' Mine" o "Paradise City", en el mismo ADN del rock mundial y en las mentes de millones de personas en todo el planeta.

Quienes hicieron filas de varios cientos de metros para conseguir sus entradas y quienes participaban en cuanto sorteo por boletos surgía no lo hacían solo por ver un concierto de Axl Rose y los suyos; lo hacían para ver parte de la historia del rock frente a sus ojos y oídos.

Los integrantes de Guns N' Roses, llamativamente sin Rose, llegaron al país el jueves por la noche, y el viernes fueron vistos por las calles del centro de Asunción, haciendo turismo y fotografiándose con fanáticos que lograban reconocerlos.

Desde tempranas horas del sábado los fans de los Guns N' Roses, ataviados con ropas oscuras y con iconografía de la banda, ya se hallaban esperando pacientemente que se abrieran los portones del Jockey Club, lo que ocurrió a las 16:00. Entre casi 300 agentes de la Policía Nacional, 400 guardias privados, bomberos, paramédicos y personales varios relacionados a la organización, miles de espectadores comenzaban a llenar las plateas y el campo del hipódromo.

ABC Color - Jorge Rolón
La música comenzó a las 20:30, con la aparición en escena del novel grupo paraguayo Ijadmil, cuya vinculación al concierto fue posible gracias a que ganaron un concurso interno de la telefónica Personal para definir a un grupo telonero.

Cuatro canciones fueron las que interpretaron antes de dejar el escenario de nuevo vacío, hasta que casi exactamente una hora después saltó a escena la banda paraguaya Salamandra, que animó la larga espera con éxitos suyos como "Todo en tu cabeza", "Disomnilam", "La frecuencia", "Finnito" o "Alcatraz".

A las 22:55 le tocaba el turno a Flou. Mientras la popular banda paraguaya llenaba el hipódromo del sonido canciones como "Dejar morir al tiempo", "Mea Culpa", "Mil años más" o una potente versión de "A tu lado" –que el público acompañó coreando–, en el Jockey Club persistía la incertidumbre de si Axl Rose ya había llegado –o no– al país, proveniente de Argentina.

En tanto, el rockstar estadounidense llegaba al aeropuerto Silvio Pettirossi a las 22:55 exactamente, en un jet privado que lo trajo especialmente.

La aparición a las 23:30 de un helicóptero que parecía haber despegado de detrás del enorme escenario incrementó aún más la enorme emoción que se vivía por entonces en el lugar.

Pocos lo sabían: pero era él. El mismo Axl Rose pisaba, al fin, el Jockey Club, para la primera gran noche del Personal Asunción Rock Festival.



Pocos minutos después de la aparición del vehículo aéreo, numerosas personas comenzaron a colocar luces y equipos varios en el escenario. El momento se acercaba.

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Los fans parecían ya rebosar de la ansiedad cuando comenzaron las pruebas finales de sonido, de luces, de las pantallas gigantes, de las máquinas de humo y de otros equipos. Asistentes colocaban toallas en las esquinas del escenario.

Los propios músicos integrantes de la banda salieron a probar sus instrumentos, aprovechando para iniciar lazos con el público lanzando púas de guitarra a la audiencia.

Un riguroso control técnico de los instrumentos y equipos se notaba en el escenario (con limpieza de piso incluida).

Finalmente, poco después de la medianoche, las luces se apagaron por completo y los gritos emocionados del público se volvieron ensordecedores.
 
Mientras se podía observar un helicóptero sobrevolar el lugar, la guitarra de DJ Ashba comenzó a sonar seguida de los instrumentos del resto de los integrantes del grupo; y, finalmente, la particular voz del mismísimo Axl Rose, cuya figura ataviada con un sombrero blanco de vaquero, una chaqueta negra y jeans rotos, llevó al delirio a los miles allí reunidos con su sola presencia.
  
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"Chinese Democracy", canción que da nombre al más reciente disco de la banda y a su gira actual, fue la que abrió el show con un espectáculo impresionante de luces, vídeo y fuego. Desde un principio el ya mencionado Ashba se convirtió en un favorito del público, con el que en todo momento interactuó, inclusive de maneras insospechadas.

(Entiéndase aquí: una recolección constante de lencería, que le arrojaban y él colocaba –entre risas–, en el clavijero de la guitarra).

La fuerza del inicio del concierto no tuvo consecuencia en el impacto que lograron en las decenas de miles de personas presentes las primeras notas de "Welcome to the Jungle", que se unieron en un masivo ‘pogo’, mientras Rose y sus amigos exaltaban aún más a la multitud con la frenética tonada de uno de sus temas más representativos. "You know where you are?", gritaba Axl. Y eso ya era toda una fiesta.

La estética china/roja, elegida casi a modo de leit motiv, rindieron a los presentes de pura magia rockera.

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"It's so easy", acompañado de un vistoso espectáculo de fuegos artificiales y una estética en blanco y verde, dio continuidad al show que protagonizaba un Axl Rose extremadamente enérgico, que recorría de un lado al otro el escenario, mientras los fans que se hallaban en la zona más cercana disfrutaban el ver tan de cerca a su ídolo de tantos años. DJ Ashba siguió su particular romance con el público, mientras la última canción daba lugar a otro clásico de la banda: "Mr. Brownstone".

El ritmo de la música bajó cuando Rose y sus compañeros interpretaron luego la balada "Sorry". Axl, más calmo y ya sin el sombrero que había sido reemplazado en su cabeza por su característica pañoleta roja, no evidenciaba en ningún momento las fallas en la voz que habían eclipsado su participación en la pasada edición del festival Rock in Río, celebrado en Río de Janeiro, Brasil.

Axl salió un momento del escenario. Tan solo minutos.

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Con la canción "Better" volvió a acelerarse la noche en el Jockey Club, mientras las luces y los fuegos artificiales deslumbraban a la par que la música. Una vez finalizada la canción, Rose saludó a las miles de personas frente a él con un "¡Buenas noches!" en español, que fue contestado con estruendosas aclamaciones. Siguió a esta la canción "Estranged", de nuevo con mucho movimiento por parte de un Rose que parecía recargarse de energía, tras cada canción.

El público no se quedaba atrás del cantante: todos saltaban, coreaban y saludaban con los brazos a los artistas, hasta tal punto que el siempre carismático DJ Ashba pareció sacarse el sombrero ante el público paraguayo, señalando constantemente hacia la multitud y dándose golpecitos en el pecho, en señal de afecto.

Axl Rose hizo entonces la presentación a su guitarrista Richard Fortus, quien tomó el protagonismo para regalar al público un poderoso solo que arrancó gran cantidad de aplausos y aclamaciones. A esta canción siguió otro de los éxitos de aquel histórico disco "Appetite for Destruction".

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Rose siguió recordando que, a pesar de los cambios y el paso del tiempo, seguía tratándose de Guns N' Roses cuando "Live and let die" comenzó a sonar, incluyendo un fuerte solo de guitarra de Ashba y el acompañamiento rítmico de llamaradas de fuego que salían –presagiando magia– del escenario.

"Rocket Queen" arrancó el fervor del público. Fervor que fue contestado por Rose, de nuevo haciendo gala de su manejo del español, con un "¡Gracias!", tras lo cual pasó a presentar a otros de los miembros de su banda: el bajista Tommy Stinson, Chris Pitman, el baterista Frank Ferrer y, finalmente, el tecladista y segundo miembro con más tiempo en la banda (luego del propio Rose), Dizzy Reed.

"Dizzy ‘fucking’ Reed", anunció Axl, mientras el tecladista saludaba de pie al público y se disponía a ejecutar un extenso solo de piano, que fue acompañado con las palmas del público.

 ABC Color - Jorge Rolón  
A continuación, los Guns N' Roses siguieron con el espectáculo interpretando "Street of Dreams", nunca dejando de interactuar con el público, como bien hizo el guitarrista Ron "Bumblefoot" Thal, al arrojar su sombrero "pirí" –¡sí!– a la multitud ansiosa de llevarse algo de la banda consigo. Más fuego iluminó el escenario cuando el grupo pasó a tocar otro de sus grandes éxitos, "You could be mine".

Le tocaba ahora a DJ Ashba el turno de actuar como solista, llegando a dirigir los gritos de ovación del público como si fuera un director de orquesta, tras su potente actuación. Primero una mitad de la multitud, luego la otra, y finalmente toda la concurrencia aclamó al guitarrista. Este mismo público se destacaría acompañando con gran fuerza la siguiente canción, nada menos que uno de los "himnos" de Guns N' Roses: "Sweet Child O' Mine", cuyos primeros acordes desataron ebullición.

El momento demostró el poder de la banda, que supo ser –desde mediados de los 80’s– un supremo referente del hard rock. La gente acompañaba a Axl Rose, gritando a todo pulmón, la letra de una de las principales canciones de su historia.

Un breve solo de bajo de Stinson siguió, y luego de este vino un similarmente corto versionado de la canción de Pink Floyd "Another brick in the wall", con un Axl Rose intimista ejecutando el piano. Mientras, una luna borrosa veía desde lejos el desvelo de rock que vivía Asunción.

EFE

"November Rain" causó un delirio masivo en el Jockey Club, con Axl aún en el piano y sus músicos acompañando la balada con la potencia, energía y actitud que los caracterizó toda la noche.

Después le llegó el turno solista a "Bumblefoot" Thal, fiel a su estilo poco convencional, quien unió su cuota de rock con el tema principal de la recordada serie animada "La Pantera Rosa".

Pasando de nuevo al lado lento de su música, Rose y sus amigos iniciaron, ante la algarabía del público, la interpretación de su enormemente popular balada "Don't cry". Una potente introducción de Thal inició la canción que fue coreada. Otro de los momentos cumbre de la noche siguió con la canción "Knockin' on Heaven's Door" –aquella versión del tema escrito por el mítico Bob Dylan–, que el público acompañó cantando en su totalidad.

La siguiente canción, "Nightrain", trajo consigo también otros momentos destacados de la velada: primero, Axl Rose apareció en el escenario con una camiseta de la selección paraguaya de fútbol en una mano. El artista hizo revolear la casaca albirroja durante gran parte de la canción. Pero el protagonismo lo robó, por enésima vez en la noche, DJ Ashba, quien hizo lo impensado y descendió del escenario para ir al nivel donde se hallaban los fans. Tras finalizar la canción, Ashba reapareció en el escenario con la camisa desprendida y visiblemente desarreglado.

EFE

Repentinamente, el Jockey Club se sumió en la oscuridad y los integrantes de la banda (excepto el baterista, Ferrer), desaparecieron. Pasado poco más de un minuto, sin embargo, Thal reapareció, y luego los demás miembros de Guns N' Roses, con un Axl con sombrero, chaqueta, camiseta y pantalones nuevos.

"Madagascar" fue la canción que marcó el regreso del grupo al escenario, siempre con la misma energía de que Axl y los suyos hicieron gala desde el mismo inicio del show.

Impresionantes juegos de luces aumentados por el humo dieron un marco fantástico al show. Ashba y Thal aprovecharon la ocasión para exhibirse, tocando al mismo tiempo con ropa interior femenina arrojada al escenario colgando de sus guitarras.

"¡Gracias, Paraguay!", exclamó Rose antes de iniciar su homenaje de la noche al legendario grupo australiano AC/DC con un "cover" de su canción "Whole Lotta Rosie", lleno de energía y que hizo saltar al público.

Richard Fortus pasó al frente para un breve solo que, para el éxtasis del público, se convirtió en la introducción de la muy reclamada "Paradise City", acompañado de un espectáculo de fuegos artificales y luces de todos los colores, además de un apasionado acompañamiento vocal de las decenas de miles de personas presentes. El Jockey Club se hallaba sumergido en una apoteosis, con confeti rojo saliendo disparado desde el escenario y hacia el público, la música en un extenso crescendo final y el emblemático vocalista del grupo corriendo de un lado a otro del escenario, como si no hubiera pasado las últimas dos horas moviéndose sin parar.

EFE

Axl Rose puso un explosivo final a la canción arrojando su micrófono hacia el público –que, para envidia de muchos e infinita alegría de un grupo de amigos, fue tomado por un fanático–, terminando así su primer concierto en Paraguay.

Las pantallas gigantes se convirtieron en gigantescas banderas paraguayas electrónicas, mientras Axl dedicaba unas últimas palabras a un público que presenció algo histórico.

"¡Muchas gracias!", gritó Axl a la emocionada audiencia, asegurándoles que para ellos fue una noche muy divertida y que "fue un gran show, y eso fue gracias a ustedes".

Fiel a su estilo, el vocalista –rodeado de sus grandes músicos– se despidió gritando "¡Buenas fucking noches!". Eran las 2:50, y el show había terminado.

Un Axl con más años, más vida, más kilos… pero ya hecho leyenda, hizo historia en Asunción.

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