¡Déjalos ser! Cómo relajarse con los niños

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Deben cepillarse los dientes, ayudar en casa, atarse los cordones de los zapatos... ¡Cuánto que deben aprender los niños al principio! ¿Cómo debemos actuar como padres?

Si vemos que al intentar cerrar la chaqueta quedan perplejos ante el botón, ¿los ayudamos o dejamos que intenten hacer todo solos?

Susanne Mierau, que trabaja como pedagoga, asegura que lo mejor es que los niños hagan sus propias experiencias. Y esto no es sólo para que los pequeños aprendan a desenvolverse por su cuenta. También aliviarán mucho a sus padres.

¿Qué ocurre cuando los niños deben superar nuevas tareas? Si lo hacen bien, aprenden a tener conciencia de sus logros, y eso es fundamental para su desarrollo, porque notan que pueden lograr algo dependiendo de su comportamiento.

Podría decirse que todos los padres tienen este proceso presente, y que la pregunta crucial que se les plantea es más bien: ¿Cuál es el mejor momento de dejarlos que intenten superar solos ciertas dificultades?

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Lo fundamental no es tanto la edad, sino el momento de su desarrollo. Es bueno que los padres observen a sus hijos y vean qué los ocupa, qué podría ser un desafío, tal como explica la especialista Anika Wittowski, que trabaja en el área pedagógica de la Universidad de Bremen.

La observación de los más pequeños es crucial, porque lo ideal es no sobreexigirlo, pero tampoco exigirles por debajo de sus capacidades. Otro motor importante es el deseo de los niños. Si vemos que quieren atarse solos los cordones, deberíamos enseñarles cómo lo pueden hacer y dejar que ellos lo prueben con paciencia.

Lo que podemos hacer es incorporar mini-retos cotidianos, dándoles por ejemplo cuchillos o pelapatatas especiales, no tan afilados, para que vayan haciendo sus pruebas. Cuando les damos herramientas que no han utilizado nunca, es importante dejarlos que las exploren tranquilamente para que entiendan por sus propios medios qué es. No hay que presionarlos porque la comida debe servirse en tres minutos.

Por supuesto, no es una tarea sencilla en medio de los quehaceres cotidianos. Menos que menos si tememos que el pequeños se lastime o rompa algo. En esos contextos, es bueno generar confianza para eliminar los miedos. Los niños sólo querrán asumir tareas cuando se sientan preparados, está claro.

Y uno, como adulto, debe asistirlo en ese intento. Allí está todo el secreto. Si ellos deciden encarar el reto de subir una escalera por primera vez, lo ideal es que nosotros, como madres o padres, no bloqueemos ese intento diciendo "no, allí no", sino que vayamos con ellos, los acompañemos, y estamos preparados a atajarlos si tienen un percance.

¿Y si estamos apurados? ¿Está por llegar el transporte escolar? Por supuesto, en esas situaciones podemos intervenir, ayudar a cerrar la chaqueta y dejar que los niños experimenten con esas cosas más tarde.