“Nos felicitamos con todas las naciones y todos los pueblos del mundo por esta conquista que asegura el desarrollo sostenible, la preservación del planeta y las condiciones de vida de toda la humanidad” , indicó el gobierno en un comunicado firmado por la presidenta Dilma Rousseff en el que destacó también “la decisiva participación de Brasil” .
Los 195 países que participaron de la COP21 aprobaron este histórico acuerdo mundial contra el cambio climático, que une por primera vez en esa lucha a países ricos y en desarrollo. El acuerdo, que reemplazará a partir de 2020 al actual Protocolo de Kioto, es “justo y ambicioso, fortaleciendo el régimen multilateral y atendiendo a los legítimos deseos de la comunidad internacional” , consideró la mandataria.
“Se guía por los principios de la convención del cambio climático y respeta las diferencias entre los países desarrollados y en vía de desarrollo” , añadió. Brasil aplaudió además el compromiso de los países desarrollados a “proveer recursos financieros para las acciones de los países en desarrollo” , que incluye capacitación y transferencia de tecnología.
“Fomenta también la posibilidad de apoyo voluntario entre países en desarrollo, lo que permitirá que Brasil continúe promoviendo la cooperación sur-sur” , subrayó. El gobierno destacó la incorporación en el documento final de una “propuesta conjunta de Brasil y la Unión Europea de un mecanismo que promueva las inversiones privadas en proyectos de reducción de emisiones” .
Brasil, que se propone eliminar la deforestación ilegal en la Amazonía para 2030, resaltó también la incorporación de un mecanismo “que permite el reconocimiento y el pago por resultados de las acciones de combate a la deforestación y degradación forestal, siendo fundamental para la implementación de las metas” del país.
La séptima economía del mundo espera reducir las emisiones de gases contaminantes en un 37% hacia 2025 y 43% hacia 2030 en comparación a los niveles de 2005, además de eliminar la tala ilegal, que no obstante ha incrementado 16% en los últimos 12 meses. El acuerdo de París sienta las bases para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y, más importante aún, para empezar a soñar con un mundo sin combustibles fósiles.
