Con el arrullo de las olas como fondo, los chamanes y curanderos peruanos entonan cánticos e invocan a la Pachamama y Yacumama, la madre tierra y la madre agua de los Andes. Piden paz y democracia. De improviso, el gran maestro chaman, Félix Mejía, que viste una brillante túnica amarilla y una corona con plumas, lanza un grito gutural, que podría asustar a cualquier niño. Tiene en sus manos la foto de Clinton.
“Queremos dar un mensaje a través de la Yacumama, diosa del agua, para que llegue a los corazones de estos dos personajes que se van a enfrentar en elecciones, para que haya paz y una fiesta democrática en Estados Unidos” , explica Mejía a la AFP .
Son siete chamanes y una chamana que lanzan pétalos de flores y escriben “EEUU” con granos de maíz sobre un trozo de tela. Hay varias cruces clavadas en la arena y una bandera estadounidense es alzada por uno de los curanderos. Hacen una “limpia” -quitar las malas energías- en Hillary, para que realice una buena gestión.
Sobre la foto de la candidata demócrata colocan hojas de la ancestral coca y también varios cráneos pintados de colores. “Alma benditaaa...” grita un chamán de sombrero y poncho. “Hemos utilizado elementos favorables para que Hillary sea una buena presidenta porque el pueblo latinoamericano y el mundo esperan su triunfo” , explica por su parte el chamán Juan Osco, vestido de impecable blanco.
El retrato de Trump es casi vandalizado. Lo sumergen en el agua, lo llenan de arena y el chaman Mejía se lanza encima de él en una maniobra que se asemeja a un ’tackle’ de rugby. El chamán Osco zapatea encima de la foto. Se agitan las maracas. Suena el wakrapukru -una especie de corneta circular hecha de cuernos de res- y vienen más cánticos.
“El señor Trump cree que porque es millonario va a ofender a la raza humana, va a marginar a la mujer y va a odiar a ciertas personas. Su karma está negativo. Ya lo hemos castigado con arena del mar, con la sal, él no va a ser presidente” , explica Osco.
Aparecen en escena además una foto invertida del presidente ruso Vladimir Putin, azotada con ramas de ruda y eucalipto. Otra de Nicolás Maduro y de Juan Manuel Santos. Se confunden con cruces, fotos del corazón de Jesús, el Señor Cautivo de Ayabaca y otras deidades. Los chamanes, dicen, es para invocar una fiesta democrática en el mundo.
