Las autoridades locales le seguían el rastro a Gálvez desde hace dos semanas, cuando la policía peruana los alertó de su posible desplazamiento a Medellín, donde lo aguardaba su novia, una venezolana cuya identidad no fue revelada.
Una vez detenido, se dio aviso al gobierno peruano que envío al director de la policía, general Vicente Romero Fernández, para que se encargara del traslado a esa nación, en donde es considerado el “nuevo Chapo” del narcotráfico. En alusión al líder del Cartel de Sinaloa, el mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán.
“Es un certero golpe contra el crimen transnacional. Ninguna nación del hemisferio será refugio de narcotraficantes”, manifestó el director de la policía colombiana, general Jorge Hernando Nieto.
