“Yo no tengo ningún problema con el presidente Macri. No me gustan los conflictos. Ya me cansé de repetir eso”, recalcó el pontífice, en diálogo con el diario argentino La Nación en el Vaticano.
El que fuera arzobispo de Buenos Aires apuntó que Macri le “parece una persona bien nacida, una persona noble”, y que en los seis años en los que coincidió con él cuando el político conservador ocupaba el cargo de alcalde de la capital argentina (2007-2015) “ una sola vez ” tuvieron un “ problema ” .
“No hay ninguna explicación en la historia para que se diga que yo tengo un conflicto con Macri”, subrayó.
El incidente más reciente en alimentar los rumores sobre el supuesto distanciamiento entre el actual Gobierno y el pontífice fue la orden de Francisco de devolver de una donación de 16 millones de pesos (1,1 millones de dólares) realizada por el Ejecutivo para el proyecto educativo Scholas Scholas Occurrentes, impulsado por el pontífice.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
“Esa interpretación es absolutamente incorrecta”, puntualizó Jorge Bergoglio.
“Yo les dije a los dos responsables de Scholas, con todo mi cariño, que los estaba preservando a ellos, los estaba cuidando de eventuales tentaciones o errores en el manejo de la fundación. De ninguna manera aludía al Gobierno (...) Sigo creyendo que no tenemos derecho a pedirle un peso al gobierno argentino cuando éste tiene tantos problemas sociales para resolver”, agregó.
Además, Francisco tuvo palabras de admiración con referentes del oficialismo y con miembros del Gabinete de Macri, como la canciller y aspirante a secretaria general de las Naciones Unidas, Susana Malcorra, de quien aseguró que no sabe “cómo hizo una ingeniera electrónica para tener semejante cintura política”.
También quiso atajar la controversia sembrada por la visita este año de la titular de la asociación humanitaria Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien además de ser próxima al kirchnerismo y estar enfrentada con el macrismo había dedicado acusaciones muy duras contra Francisco en el pasado.
“Hasta un amigo me mandó una carta criticándome por eso. Fue un acto de perdón. Ella pidió perdón y yo no se lo negué. No se lo niego a nadie (...) Es una mujer a la que le mataron dos hijos. Yo me inclino, me pongo de rodillas ante semejante sufrimiento. No importa lo que haya dicho de mí. Y sé que dijo cosas horribles en el pasado”, sostuvo.
Por último, en cuanto a su relación con los sectores más conservadores del catolicismo, manifestó que aunque estos hacen su trabajo y él hace el suyo, como papa quiere una “Iglesia abierta, comprensiva, que acompañe a las familias heridas”.
“Ellos le dicen que no a todo. Yo sigo mi camino sin mirar al costado. No corto cabezas. Nunca me gustó hacerlo. Se lo repito: rechazo el conflicto”, concluyó.
