Incertidumbre entre evacuados en California por represa dañada

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OROVILLE. Patricia tuvo menos de una hora para recoger algunas cosas y salir de su casa, ubicada en la zona evacuada del norte de California donde hay riesgo de inundaciones por una represa con su embalse colmado y los aliviaderos comprometidos.

Junto a ella, cerca de 200.000 personas que fueron a parar a refugios improvisados en escuelas, gimnasios y bases militares, mientras las autoridades emprenden una carrera contra la madre naturaleza para reducir el nivel del embalse de la presa de Oroville a través de aliviaderos comprometidos.

El principal tiene un gran agujero, pero es el que se está usando, porque el auxiliar fue activado por primera vez desde que la represa más alta de Estados Unidos (235 m) fue terminada en 1968 y comenzó a erosionarse, amenazando con romperse y desviar el agua hacia las ciudades del valle.

“Sólo tuvimos una hora o menos de aviso para salir de allá. Tomamos cualquier cosa y salimos por la puerta. Sé que lo van a arreglar, pero no sé cuánto tiempo necesitarán. Esa es la pregunta” , dijo Patricia a la AFP.

Por lo menos dos semanas, se estima. Se espera un nuevo ciclo de tormentas que arranca el jueves.

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Las autoridades seguían drenando unos 3.000 metros cúbicos de agua por segundo con una fuerza que genera una estela blanca en el ambiente.

La idea es bajar en por lo menos 15 metros el nivel de embalse, que entra en estado de emergencia cuando llega a los 300. El departamento de Recursos Acuáticos de California (DWR) informó este martes en Twitter que está perdiendo entre 8 y 10 centímetros por hora y el nivel era en la mañana 270 m.

Y el área afectada del desagüe de emergencia está siendo cubierta con rocas para evitar que siga erosionando y pueda causar una catástrofe.

“Nuestro equipo está trabajando todo el día, 24/7, para tratar de colocar tantas rocas como sea posible antes de que llegue la próxima tormenta”, indicó Josh Janssen del departamento de bomberos.

Tres organizaciones medioambientalistas —Friends of the River, Sierra Club y South Yuba Citizen League— denunciaron hace más de una década ante las autoridades federales y regionales que la represa no cumplía con los estándares de seguridad modernos y que en caso de una fuerte lluvia podrían registrarse daños y poner en riesgo vidas.