En un comunicado unánime, el Consejo de 15 países miembros expresó su preocupación y señaló que todas las partes deben “abstenerse de la amenaza y uso de la fuerza, y emprender un diálogo constructivo como una vía para la reducción del conflicto”.
Las tropas iraquíes y sus milicias aliadas retomaron la norteña Kirkuk y sus ricos campos petroleros, así como las provincias de Nineveh y Diyala, antes bajo control de los kurdos.
La operación, en gran parte sin víctimas letales, devolvió al control de Bagdad franjas del territorio que las fuerzas kurdas dominaban desde 2003.
La pérdida de Kirkuk representó un golpe de efecto a los kurdos pocas semanas después del fervor nacionalista que provocó un referendo por la independencia realizado en desafío al gobierno central.
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El Consejo reafirmó su apoyo a la unidad de Irak y subrayó la importancia de continuar con los esfuerzos para derrotar al grupo yihadista Estado Islámico, que aún controla algunas zonas en la frontera con Siria.