“Pediré al Congreso que restablezca la pena de muerte por ahorcamiento”, dijo Duterte en conferencia de prensa en Davao, la ciudad sureña de la que es alcalde, y afirmó que dará órdenes a las fuerzas de seguridad para que disparen a matar en asaltos contra el crimen organizado o contra quienes se resistan violentamente al arresto.
“Si hay alguien que se resista, o muestre una actitud violenta de resistencia, mi orden a la policía (será) disparar a matar. Disparar a matar al crimen organizado. ¿Escuchan esto? Disparar a matar contra todo crimen organizado”, insistió.
Agregó que militares expertos en disparar serán reclutados en esta campaña para matar a criminales.
Duterte, de 71 años, dijo que necesita que la pena capital — abolida en 2006 durante la presidencia de Gloria Arroyo — se vuelva a aplicar contra una variedad de crímenes, en especial drogas, aunque también violación, asesinato y robo.
Acusado de haber creado escuadrones de la muerte que han causado más de mil muertos, prometió erradicar la criminalidad en seis meses.
Sus groserías y palabrotas y sus bromas de mal gusto sobre las violaciones, junto con su impulsividad (amenazó con romper con Sídney y Washington) han hecho que se le compare con Donald Trump, el precandidato republicano a la Casa Blanca.
En una ocasión dijo que 100.000 personas van a morir, y mucho de esos cuerpos deberían ser lanzados a la bahía de Manila para que los peces engorden alimentándose de ellos.
