Ambulancias, coches de bomberos, patrullas de policía y altavoces de los servicios de emergencia fueron los únicos sonidos que se escucharon durante el inusual simulacro nocturno.
Hoy, después de cinco años del terremoto que devastó el sur de Perú y causó más de 500 muertos, la población de Pisco marchó por las calles de esa provincia de la región Ica, a 250 kilómetros al sur de Lima, para pedir que se concluya la lenta reconstrucción en esta zona.
El terremoto del 2007 fue de 7,9 grados de magnitud, destruyó varias ciudades de la región de Ica y se sintió con fuerza en las vecinas Lima y Huancavelica, en el centro del país.