Los eternos “pilas”

Este artículo tiene 9 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2399

En la cruenta Guerra del Chaco (1932/35) se desarrollaba la áspera, larga y porfiada lucha de los soldaditos paraguayos, mayoritariamente campesinos, en condiciones climáticas extremadamente duras. Sol despiadado que desplomaba sus rayos inclementes de hasta 50 grados a la sombra sobre las cabezas de los combatientes, apenas defendidas por los detestables sombreros “mbeju”.

De cada 3 combatientes paraguayos, 1 dejó para siempre sus huesos para blanquear los páramos chaqueños. Los sacrificios inhumanos a los que fueron sometidos aquellos heroicos campesinos nunca fueron premiados como corresponde. Se les ofreció, en lo más crítico de las luchas, entregar después de la victoria a cada soldado un pedazo de las tierras reconquistadas. Jamás un solo metro cuadrado fue proveído a los humildes luchadores, pese a que fueron reconquistadas por sus heroicas luchas millones de hectáreas después de la victoria final. Esas extensas superficies fueron entregadas en su totalidad a empresas extranjeras y a latifundistas. Para el pila heroico, nada. Solo recibieron la satisfacción de regresar a su rancho para verificar si sus “reinas” soñadas estaban siempre esperándoles.

Pasó el tiempo, los ojos de los heroicos pilas se cubrieron con las nubes de la vejez, quedando solos con sus recuerdos y con sus nietos, que ahora se llaman “carperos” que no conocen un título de propiedad y que son excluidos de acceder al dominio de aquel pedazo de tierra que se prometió a sus mayores y que ahora fueron entregados a brasiguayos, algunos de los cuales pasean con insolencia su bienestar arrancado de las feraces tierras que un día fueron prometidas a los humildes campesinos paraguayos.

Manuel Vargas Talavera

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy