Se endurecerán las penas y con justa razón a los motochorros y otros delincuentes, quienes entran y salen de las comisarías o de Tacumbú, como Pedro por su casa, merced a las argucias de algunos fiscales, abogados y policías. ¿Quién fue el “cabeza cuadrada” que autorizó la importación –dicen que desde Alemania– de estas leyes “enlatadas”, que tanto daño ya han causado a los ciudadanos honestos y trabajadores de nuestro país? ¿Quién fue el que puso la carreta delante de los bueyes?
Volvamos al presente: ¿acaso no sería justo también, aprovechar este momento, para endurecer las penas, a los ladrones del erario? Presidentes, ministros, planilleros, senadores, diputados que se autoadjudican beneficios de sibaritas. Verdaderos y temibles “tuku karu”, conocidos actualmente, también como los “presupuestívoros”; marabunta insaciable, que devasta alevosamente los fondos que deberían destinarse a salud, educación, vivienda, seguridad y a sectores sociales tan carenciados, como por ejemplo, los indígenas.
A cuántos ciudadanos han matado los motochorros, desde su aparición hace unos 5 años, un poco más, un poco menos; existen estadísticas policiales. Pero, ¿cuántas son las muertes, que desde hace décadas produce la voracidad de los “tuku karu”? De esto, que sepamos, no hay estadísticas, pero es un secreto a voces las muertes por falta de insumos, medicamentos y atención adecuada en los hospitales; las muertes por la inseguridad; añosas escuelas que se derrumban; los indígenas que mendigan en las calles; lejos de su hábitat natural; jóvenes que emigran, por falta de oportunidades, etc... ¡No alcanzan los rubros... para estos menesteres imprescindibles!
Escuché hace poco, en una emisora capitalina, que en el Perú, hoy en día, son imprescriptibles los delitos de robo al erario. Así, ya no hay intocables, ni los famosos fueros, cuando los “tuku karu” vuelven a la llanura (a los culpables de latrocinio, se los inhabilita de por vida, para ocupar cargos públicos), copiemos estos buenos ejemplos.
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¡Vamos todos los paraguayos! Así como se han rebelado varios barrios y pueblos contra los motochorros y otros delincuentes, es hora de que todos los ciudadanos, nos rebelemos pacíficamente en manifestaciones multitudinarias, contra estas langostas con rostros humanos, que azotan hace mucho tiempo nuestro país, impidiendo su desarrollo y bienestar.
Roberto Bareiro