Pena de muerte

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Hace tiempo los criminales de toda laya pululan como cucarachas en casa abandonada, una casa que es de todos; y estas alimañas se sienten con la impunidad de cometer cualquier crimen porque la Justicia sienten que está de su lado y no del lado de las víctimas.

Así vemos como sueltan rápidamente a criminales con frondosos prontuarios, por meros tecnicismos; así vimos como aquel mafioso asesinó a una joven con el solo objeto de no ser extraditado, jugada que no le salió, pero le costó la vida a una humilde joven, un caso que debe ser investigado a fondo; así, cada tanto vemos filmaciones de sicarios en plena acción, profesión que ha crecido y hoy día parece más fácil en el Paraguay conseguir un sicario que un albañil; así, vemos a los terroristas que atacan, secuestran y matan; así vemos poderosos carteles de droga, que actúan con total impunidad, adueñarse de extensos territorios y convertirse ellos en la ley.

Por todo esto creo que amerita que se imponga la pena de muerte para: los casos de secuestros seguidos de muerte; crímenes por encargo, aquí se les debe aplicar la pena tanto al asesino como a su mandante; violadores de criaturas y gente que se dedica a la pornografía infantil; a terroristas que buscan ampararse en cuestiones políticas y criminales comunes que cometen asesinatos en ocasiones de robo y otros atroces delitos.

Pero también debe limpiarse la Justicia de jueces y abogados cómplices del crimen organizado, los abogados penales deben declarar quién les paga sus honorarios, prohibiéndoles recibir dinero producto del narco y otros delitos, porque como va la cosa así ellos son socios del crimen organizado, son parte del problema, y si esto no lo hacen se les retira el título de por vida.

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Por todo esto es que ya es hora de desinfectar la casa de alimañas, y usar el veneno correspondiente, la horca, aunque a los “humanistas” (que en el fondo no son más que el brazo político de defensores de terroristas y narcotraficantes) no les guste, porque si no, no hay futuro.

Rafael Luis Franco