27 de Setiembre de 2017 07:29

 

La castración en las mascotas

Por DPA

En algún momento entre el sexto y el noveno mes de vida se debe castrar a los gatos, independientemente de si van a salir de casa o a no pisar nunca la calle, según recomiendan los expertos.

También es aconsejable hacerlo con los roedores. En el caso de los perros no lo recomiendan. Y quien tenga una pareja de pájaros, tendrá que buscar una solución distinta para evitar descendencia porque no hay opción de castración para ellos.

"La castración significa siempre la retirada de las gónadas, es decir, de las glándulas genitales", explica Burkhard Wendland, veterinario de Fráncfort.

En los machos, estas glándulas están en los testículos; en el caso de las hembras, que pese a la creencia popular también son castradas y no esterilizadas, se encuentra en los ovarios.

Estas partes del cuerpo son extraídas completamente. En los machos, dice Wendland, es menos dificultoso que en las hembras porque los testículos no están en el interior del cuerpo y en las hembras es necesario abrir la pared abdominal.

"Por lo general, el proceso es más complicado en perros que en gatos", añade.

Ya se trate de hembras o machos, en el caso de los gatos es conveniente prácticamente siempre la castración. En primer lugar, para controlar la natalidad.

"Las hembras tienen celo varias veces por año y pueden por lo tanto quedarse preñadas en varias ocasiones", dice Katrin Umlauf, de la Asociación de Protección Animal de Alemania.

Pero no solo es conveniente castrar a los gatos que tienen acceso al exterior o a los que conviven con otros congéneres del sexo opuesto. Con la castración se evita que el animal marque la casa con orín, entre otras cosas.

"Cuando no se castra a las gatas, pueden desarrollar una ninfomanía, estar en celo permanente, lo que para el animal es un suplicio", explica Wendland.

El temor a que tras la operación el animal se vuelva apático es infundado.

Tampoco en el caso de los perros cambia el carácter del animal tras la castración, asegura Udo Kopernik, de la Asociación Cinológica Alemana. Algunos dueños, de hecho, desean que su animal se haga más tranquilo. "Generalmentes es una idea errónea", añade.

Kopernik apunta que existen posibilidades a la castración de los perros para evitar descendencia.

Las perras entran en celo una o dos veces al año, según la raza, y entonces hay que mantenerlas alejadas de los perros.

Quien conviva en casa con un perro y una perra tendrá que separarlos durante ese tiempo. "Se trata solo de entre una o dos semanas", señala.

En algunos casos, no obstante, no se puede evitar la castración del perro, por ejemplo cuando se trata de una hembra con el útero enfermo o cuando un macho tiene un tumor en los testículos.

"Cuando la operación se realiza bien, el animal se recupera de ella en dos días", dice Wendland.

Menos complicaciones tiene la castración en roedores como las cobayas. En este caso no hay dos opiniones diferentes sobre ella cuando un macho y una hembra viven juntos. "Lo aconsejable es operar al macho", dice Katrin Umlauf.

En el caso de los pájaros no hay castración que valga. Lo que hay que hacer para evitar descendencia no deseada es prestar atención y retirar los huevos tan pronto como los ponga la hembra en el nido.

 
 

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