La buena intención puede llevar a que el animal coma demasiado o que el alimento no sea el apropiado, porque debe seguir alguna dieta, aconseja Aktion Tier, una organización alemana que se dedica a la protección animal en todo el mundo.
También es posible que de esta manera se malcríe al gato de forma involuntaria: por ejemplo, si su dueño o solo le da alimento balanceado y en la casa del vecino obtiene deliciosas sobras de pizza.
Si la persona está segura de que el gato es callejero y no le pertenece a nadie, entonces sí se le puede ofrecer alimento. Pero en ese caso, es recomendable que se haga en horarios fijos, y no que el gato pueda acceder de forma permanente al alimento, recomienda Aktion Tier.
