El preso, Juan Igor Muñoz Burgos, de 26 años, memorizó la cédula de identidad de su compañero y hasta copió sus tatuajes para engañar a los gendarmes (guardias de prisiones).
Muñoz Burgos planeó su escape junto a un compañero de celda quien estaba a punto de salir en libertad.
Después de advertir el error, Gendarmería dio cuenta a la Policía de Investigaciones de Chile del caso y, después de casi un mes de indagatoria, los detectives lograron dar con el paradero del fugitivo quien se encontraba en el municipio santiaguino de Maipú.
El detenido fue devuelto al recinto penitenciario desde donde se escapó, para seguir cumpliendo su condena.
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