Lucía Riquelme (55) es vendedora de chipa y tiene su puesto al costado de la Basílica desde hace más de 40 años. Según su entender, pese a la decisión de realizar un novenario a la Virgen a puertas cerradas y de suspender las peregrinaciones tradicionales, muchos devotos llegarán a Caacupé.
Dijo que aun así espera lograr ingresos para soportar la difícil situación económica. Tiene cifrada su esperanza en el subsidio que prometió el Gobierno central, indicó.