En varias instituciones hoy se hace entrega de libretas de calificaciones de los alumnos a sus padres, y a las deficiencias propias de los alumnos en materias como matemáticas y comunicación, se suman el bajo rendimiento en materias que solo requieren dedicación.
“Pese a que nuestra evaluación es de proceso, los alumnos no trabajan, no realizan sus tareas, llegando a los últimos instrumentos de evaluación, como la prueba escrita, sin cumplir con el proceso, y generlmente tampoco se preparan para el examen escrito. Si el niño o joven presenta todos sus trabajos prácticos e individuales y participa en clase, ya tiene asegurados puntos como la nota 2 (aceptable); con el examen escrito se suma para una nota 3 (bueno), 4 (muy bueno) o 5 (excelente)”, indicó la directora del escuela Pitiantuta, María Nilda Ramírez de Carvallo.
La educadora señala que esto se debe principalmente a la falta de acompañamiento de los padres y recomienda que en estas vacaciones le dediquen tiempo a sus hijos. “Lastimosamente, la falta de tiempo de los padres repercute en sus hijos. Sabemos que mamá y papá trabajan todo el día, y ven a sus hijos recien por la noche, pero deben hacer el esfuerzo por interesarse en sus hijos, darles un abrazo, decirles que los aman, los niños y adolescentes están muy carentes de afectos”, añadió.
También subrayó que en las instituciones públicas los docentes están lidiando con chicos muy abandonados por sus padres, carentes de valores y de cariño. “Algunos estudiantes no saben lo que es una familia; por un lado, porque no cuentan con un padre responsable; y por otro lado, las madres jóvenes cambian de novio constantemente, creando confusión en los pequeños. Vemos niños y adolescentes que quieren llamar la atención de sus padres y, por ello, hacen cualquier cosa, como por ejemplo hacerse cortes en los brazos, que ahora está de moda entre los jóvenes, pero todo es para llamar la atención de los padres”, indicó.
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Dejar el celular
La docente recomienda utilizar este tiempo de vacaciones para compartir más con los hijos, y principalmente dejar de lado el celular que se convierte en uno de los principales elementos de distanciamiento de los padres con sus hijos.
“El celular es una herramienta muy útil pero está consumiendo toda la atención que los padres deben brindar a sus hijos. Aquí en la escuela recibimos en las reuniones a los padres que están pero no están, porque se concentran más en sus teléfonos móviles. Con los jóvenes ocurre lo mismo, pero son los padres quienes deben dar el ejemplo porque sus hijos requieren de afecto, control, de trabajar su autoestima, de conversaciones. Los hijos nunca son suficientemente grandes como para no querer recibir un abrazo, un beso, que les digan que son importantes, que son guapos, que son inteligentes, hablarles siempre en positivo y escucharlos”, apuntó.
