El vital líquido alivia el cansancio y hasta se le atribuye la creencia de que no solo refresca el cuerpo sino también el espíritu.
En estos momentos, centenares de creyentes están en el tradicional Tupasy Ykua para refrescarse y luego realizar una breve parada bajo la sombra de los frondosos árboles que bordean la fuente.
Pero no solamente los creyentes se concentran en este lugar, sino también los vendedores de botellas y otros recipientes que ayudan a llevar el agua bendita. También están los que ofrecen cerámicas con figuras de la Virgen y del tradicional pesebre de Navidad.
El Tupasy Ykua es relajante y nadie se resiste a su atracción, de ahí que prácticamente sería incompleta la visita a la Virgen si no se llega hasta sus aguas, a las que la tradición atribuye algunos milagros.
