“Me molesta y es lo que sucede todos los días cuando vas caminando, encontrándote a tu paso autos y motocicletas sobre las veredas, o puestos ambulantes, y tenés que esquivártelos como puedas”, nos cuenta Ariel Ruíz Díaz, un ciudadano asunceno y universitario de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
Esta situación la vivimos todas las personas de manera rutinaria, pero se hace más complicado cuando uno sufre de algún tipo de discapacidad, como el caso de Ariel, quien no ve desde su nacimiento.
“Asunción no solo no tiene infraestructura como rampas en todos los lugares, tampoco la sociedad tiene consciencia”, aseguró el estudiante, quien además es secretario de Políticas Inclusivas del Centro de Estudiantes de la alta casa de estudios a la que acude.
Como mencionamos al principio, la ciudad de Asunción creció e invirtió lo que pudo hasta el momento para mejorar. Ahora bien, ¿qué requiere para ser inclusiva? La clave está en la accesibilidad.
Un entorno o espacio inclusivo es ante todo accesible, ya que acepta lo diverso, la identidad, la cultura, las distintas formas de ser y de expresarse. Desde la Fundación Teletón engloban este aspecto en seis puntos:
Accesibilidad arquitectónica: Esto hace referencia a edificios, espacios públicos, casas, transportes, entre otras infraestructuras con rampas, veredas libres y en buen estado. De esa manera, una persona en silla de ruedas tiene la posibilidad de ir a pagar las cuentas del agua o la luz sin dificultad alguna.
Accesibilidad comunicacional: hace mención al lenguaje (interpersonal), libros, computadoras (escrita), digitalización, internet (virtual), etc. Por ejemplo, que una persona con discapacidad auditiva pueda ver la televisión y mirar a un intérprete de lengua de señas que le transmita la información.
Accesibilidad metodológica: técnicas de estudio (escolar), trabajo (profesional), acción comunitaria (social, cultural, artística, etc.), educación con los hijos (familiar). Por ejemplo, que una persona no vidente tenga acceso a materiales de estudio en braille o en formato auditivo.
Accesibilidad instrumental: en este apartado se hace referencia a utensilios, recreación, entre otros.
Accesibilidad programática: Este aspecto está en manos de las autoridades del país, departamentales y municipales, para la elaboración de políticas públicas, leyes, normas o regulaciones, y el control de la aplicación de las mismas.
Accesibilidad de actitud: finalmente una de las barreras más duras para los discapacitados, que son los estereotipos, estigmatizaciones y discriminación por parte de la sociedad.
“Si analizamos lo que implica desarrollar una ciudad para que sea inclusiva, podemos afirmar que estamos lejos de ser una Asunción inclusiva”, concluyó Víctor Ibarrola, director de Comunicación Estratégica de la Fundación Teletón.
Pese a ello, valoró los pequeños avances como la construcción de más rampas en algunos edificios públicos y privados, además de instituciones educativas que van adecuando su infraestructura. “Pero son muy pocos, no para decir que Asunción ya es accesible”, acotó el directivo de la fundación.
Aplaudió también la iniciativa de algunas empresas del transporte público de incorporar en sus flotas buses con rampas para personas con silla de ruedas u otro tipo de discapacidad.
Asimismo, destacó la apertura de escuelas y colegios de abrir cada vez más sus puertas a personas con discapacidad.
“Esto muestra un cambio de visión de directores y docentes, que de hecho es obligatorio que niños con discapacidad estén incluidos, pero muchas veces fueron discriminados y no aceptados en las aulas y ahora las instituciones se están abriendo a este desafío”, subrayó Ibarrola.
De acuerdo con el director de Obras de la Municipalidad de Asunción, Germán Fleitas, la comuna ha invertido en los últimos años fondos destinados a la instalación de rampas en lugares públicos como plazas y accesos a los shoppings capitalinos, “pero nos falta mucho en Asunción evidentemente”, confesó.
Agregó que otro factor que va contra una Asunción inclusiva es la propia sociedad que no toma consciencia sobre este aspecto, liberando las veredas o ayudando a las personas con discapacidad a cruzar las calles.
Apuntó además a los ómnibus del transporte público que circulan por arterias capitalinas.
“Acá, en nuestro vecino Brasil por ejemplo, todos los vehículos tienen que tener los ascensores para sillas de ruedas, ya no hay más ómnibus que no tengan eso. Ahí entra Setama, no la Municipalidad de Asunción, pero estamos lejos de eso porque ahora tenemos en las calles colectivos que se caen a pedazos”, cuestionó el directivo de la comuna asuncena.
“Desde hace años que se viene trabajando desde la Municipalidad, quizás no con la rapidez que uno debería. Hay mucho por hacer como sociedad”, finalizó.
