Transcurría el minuto 73 del juego entre el Sportivo Obrero y el Sport Arazapé, disputado en cancha del primero, cuando el árbitro pita un penal a favor de la visita que estaba en ventaja de 1 a 0.
La determinación arbitral generó el descontento de la parcialidad local que reaccionó, produciéndose una batalla campal que inició en el campo de juego entre los propios futbolistas y luego se trasladó hacia las afueras esta vez involucrando a los aficionados.
El partido fue suspendido por el árbitro Melanio Morínigo a causa de los incidentes, tampoco se pudo chutar el penal a favor de la visita. El titular de la Liga Misionera de Fútbol Richard Ramirez dijo que elevará todos los informes al Tribunal de Conducta para estudiar y tomar las determinaciones correspondientes.
Testigos cuestionaron la escasa custodia policial para prevenir los distirbios durante la jornada deportiva del domingo.
