La creación de la población, ubicada a unos 750 kilómetros de Asunción, tiene directa relación con la extracción del quebracho para su posterior elaboración de tanino en las fábricas que existían a lo largo de la ribera del río Paraguay.
La ex comunidad obrajera cuenta actualmente con más de 1.000 pobladores. Su ubicación estratégica hace que se instalen en la zona varios comercios y cuente con la única estación de servicio para expendio de combustible que funciona en todo el departamento de Alto Paraguay.
La comunidad está rodeada de grandes establecimientos ganaderos por lo que la gran mayoría de sus habitantes trabajan en las estancias como peones. Una gran deuda del Estado para con estos pobladores es la falta de titulación de sus tierras donde viven desde hace casi medio siglo.
Las tierras donde está asentada la población pertenece a un ganadero brasileño y falta que se legalice el traspaso de las 200 hectáreas que corresponde a la comunidad.
